Una noche de gala en Londres
Anoche se celebró uno de los eventos más esperados del año para los príncipes de Gales: la Royal Variety Performance. Este evento benéfico, que tiene lugar en el Royal Albert Hall, reúne cada año a los futuros reyes británicos con el fin de recaudar fondos para aquellos que más lo necesitan en la industria del entretenimiento.
En esta ocasión, Kate Middleton aprovechó la oportunidad para mostrar su lado más sofisticado. Lejos de las tiaras y vestidos de princesa, la princesa consorte optó por un estilo más al estilo Hollywood, presentando una imagen relajada pero digna de una alfombra roja.
A pesar de que la presencia de los príncipes siempre genera gran expectación, es el atuendo elegido por Kate lo que suele acaparar todos los titulares. Este año fue aún más especial ya que regresaba al evento tras haber estado ausente el año pasado debido a problemas de salud. Junto al príncipe Guillermo, disfrutaron de una velada llena de humor y actuaciones, acompañados por figuras reconocidas del espectáculo, como Jessie J y el batería de Queen.
El estilismo elegido por Kate se convirtió en uno de los aspectos más destacados de la noche. Para esta ocasión, optó por unvestido verde de terciopelo diseñado por Talbot Runhof, un modelo que evoca claramente la temporada navideña y puede servir como inspiración para las próximas fiestas. Con este atuendo, Kate demostró estar en su mejor momento.
El vestido era ajustado, con corte sirena y largo hasta los pies, destacando un escote original que combinaba el pico con el bardot. Esta elección elegante dejaba al descubierto parte de sus hombros y le permitía lucir unas joyas impresionantes que no pasaron desapercibidas. A pesar del impacto visual del vestido —que incluso hizo que el príncipe Guillermo pareciera estar en segundo plano—, Kate también brilló gracias a suspiezas llenas de significado.
Su melena suelta y ondulada resaltaba unos espectacularespendientes en forma de araña diseñados por Margaret Greville, adornados con diamantes engastados que aportaban luminosidad a su rostro. Estas joyas históricas fueron creadas por Cartier entre 1918 y 1929 y pertenecieron a Isabel II. La monarca recibió estos pendientes como regalo nupcial en noviembre de 1947 y posteriormente los cedió a Kate, quien ha hecho de ellos unapieza favorita dentro del joyero real.
Kate también completó su look con unbrazalete en platino y diamantes, lucido en su mano derecha, así como un bolso plateado brillante que cerraba con broche final un estilismo espectacular ya considerado uno de los más aclamados de la semana.


