Un pueblo lleno de encanto
Frías, ubicado en el norte de Burgos, es un lugar que no solo destaca por su belleza, sino también por su rica historia. Este pintoresco pueblo, junto a otros como Puentedey, ofrece rutas de senderismo que invitan a explorar la naturaleza circundante. Frías se presenta como un viaje al pasado medieval, rodeado de paisajes que parecen sacados de leyendas.
Las casas colgadas de Frías son una maravilla arquitectónica que sorprende a todos los visitantes. A diferencia de las famosas casas de Cuenca, estas están adaptadas al entorno del pueblo castellano. El Ebro, que nace en Fontibre (Cantabria), cruza el pueblo a través de un antiguo puente medieval con origen romano. Este puente, con su torre defensiva construida en el siglo XIV y sus nueve arcos, es uno de los mejores ejemplos de puentes fortificados en España.
El castillo de los Velasco se erige majestuosamente sobre Frías, ofreciendo vistas impresionantes. Mencionado por primera vez en 867, este castillo ha sido testigo de la historia del lugar desde los siglos XII-XIII. Su acceso se realiza mediante un puente levadizo, y dentro aún se pueden ver restos de antiguas dependencias.
La defensa del pueblo se vio reforzada con la construcción de una muralla en 1201. Esta muralla conectaba varias puertas históricas: la puerta de Medina, más cercana al castillo; la del Postigo; y la puerta principal, conocida como la puerta de la Cadena.
Frías también alberga joyas arquitectónicas como la iglesia de San Vicente, cuya portada románica se encuentra actualmente en el Museo Cloisters de Nueva York. La iglesia gótica de San Vitores destaca por su simplicidad y ha tenido múltiples usos a lo largo del tiempo.
No te puedes perder el lavadero medieval, situado junto al río Molinar. Además, Frías tiene raíces que datan desde el siglo IX y fue un importante centro comercial durante el reinado de Alfonso VIII.


