Un trágico final para la reina Alia
La vida de la reina Alia de Jordania se vio truncada de manera repentina a los 28 años, el 9 de febrero de 1977. Su romance con el rey Hussein dejó una huella imborrable en la sociedad jordana de los años setenta. La tragedia ocurrió cuando regresaba a Ammán tras visitar un hospital en Tafileh, al sur del país, a bordo de un helicóptero militar.
Con voz temblorosa por la tristeza, el rey Hussein comunicó por radio y televisión que el helicóptero se había estrellado en medio de una tormenta violenta, poco después del despegue. Todos los ocupantes perdieron la vida, incluyendo a Alia y al ministro de Salud, Mohammed al Beshir. «Hoy lloro por mi Alia, la Reina, mi amada compañera», expresó Hussein mientras acompañaba el féretro durante las honras fúnebres.
A pesar de su breve reinado, Alia fue vista como un soplo de aire fresco en una sociedad aún muy conservadora. Desafió normas tradicionales y generó controversia entre las clases altas del país, donde las mujeres enfrentaban restricciones severas.
Nacida en una familia jordana pero educada con influencias occidentales, era conocida por su pasión por los automóviles y el esquí acuático. Su estilo moderno incluía vaqueros que adoptó durante sus estudios en Hunter College en Nueva York. Su matrimonio con Hussein en diciembre de 1972 fue interpretado como un intento del rey por fortalecer su influencia entre los palestinos, dado que su padre provenía de Naplusa.
A pesar de algunas especulaciones sobre motivos políticos detrás del enlace, prevaleció la imagen romántica: una boda basada en el amor verdadero. El rey había cortejado a Alia mientras aún estaba casado con su segunda esposa, Muna. Su divorcio no se hizo público hasta que se anunciaron sus planes matrimoniales con Alia.
Naciendo para ser reina
Alia Baha Eddin Toukan nació el 25 de diciembre de 1948 en El Cairo, Egipto. Hija del embajador jordano ante Naciones Unidas y otros países europeos, creció viajando y tuvo una educación cosmopolita. Participó activamente en actividades estudiantiles y era reconocida como una gran deportista.
Sus aspiraciones iniciales incluían seguir los pasos diplomáticos de su padre; sin embargo, todo cambió cuando se trasladó a Jordania en 1971 para trabajar inicialmente en relaciones públicas para la aerolínea nacional y luego organizar eventos importantes como el Festival Internacional de Esquí Acuático.
Ceremonias íntimas y familia real
Alia y Hussein contrajeron matrimonio en una ceremonia privada con solo 12 invitados el 24 de diciembre de 1972. La pareja tuvo dos hijos: la princesa Haya (1974) y el príncipe Ali (1975), además adoptaron a Abir Muhaisen, una niña palestina huérfana tras un accidente aéreo.
A lo largo de su vida como reina, Alia mostró un compromiso inquebrantable hacia su pueblo. Fundó la Oficina de la Reina e impulsó numerosos proyectos sociales enfocados principalmente en ayudar a mujeres y niños. En 1974 abogó por el derecho al voto femenino que finalmente se materializó ese mismo año.
Inauguró bibliotecas alrededor del país e hizo historia siendo la primera esposa del rey que lo acompañó oficialmente durante viajes internacionales.
La muerte prematura de Alia dejó un vacío profundo en Hussein; él había encontrado en ella a su compañera ideal tras dos divorcios previos. Este evento marcó profundamente al rey quien enfrentó un periodo sombrío lleno soledad.


