La Alta Costura de Dior y el Ciclamen
El debut de Jonathan Anderson para Dior en la Alta Costura de París fue uno de los eventos más esperados del mundo de la moda en 2026. La propuesta del diseñador no decepcionó, presentando volúmenes escultóricos que dialogaban con la naturaleza, entrelazando pasado, presente y futuro. En esta pasarela, una flor se destacó como protagonista: el ciclamen, que además era la favorita de mi abuela.
Así como la camelia es emblemática para Chanel, el ciclamen podría ser considerado la flor insignia del nuevo Dior. Desde la firma explican que los ramos de ciclámenes ofrecidos a Jonathan Anderson por John Galliano son un símbolo poético de la transmisión creativa, enriqueciendo el léxico de la Maison mientras se conecta con sus raíces.
No hay mejor ocasión que el desfile para recordar la flor preferida de mi abuela, quien siempre tenía ciclámenes hermosos en su galería y grandes macetones en su patio. Esta planta maravillosa y resistente al frío puede alegrar nuestros hogares durante el invierno con un mínimo cuidado.
Ciclamen: Un Símbolo Cargado de Significado
Originario del Mediterráneo y Oriente Medio, el ciclamen es una flor llena de simbolismo: representa amor puro y sincero, así como pasión. Se dice que colocarla en la ventana del dormitorio asegura felicidad a las parejas. Además, florece en invierno, lo que también simboliza reflexión y resistencia.
Conocida como reina del invierno, el ciclamen es la flor nacional de Grecia y la flor sagrada del amor en Japón. Leonardo da Vinci solía incluirla en sus manuscritos, mientras que Luis XIV adornaba Versalles con ella. Según cuenta la leyenda, esta variedad formaba parte de la corona del rey Salomón.
Cuidado del Ciclamen: Temperatura, Luz y Riego
Según Interflora, el ciclamen «es una planta muy valorada durante el invierno por ser una de las pocas capaces de florecer en los meses fríos». A pesar de su apariencia delicada, es bastante resistente al frío y fácil de cuidar.
Puedes cultivarlo tanto en macetas como en jardineras o directamente en el suelo. Prefiere temperaturas frescas pero no extremas; lo ideal es mantenerlo por encima de los 13 grados Celsius en un ambiente húmedo.
La luz es crucial para su cuidado. En exteriores necesita semisombra para evitar la luz solar directa. Mi abuela lo colocaba junto a un muro para protegerlo. En interiores debe estar cerca de una ventana luminosa pero sin sol directo ni cerca de radiadores o fuentes de calor.
En cuanto al riego, requiere hidratación moderada directamente sobre la tierra (sin mojar hojas ni flores) dentro del rango dos a tres veces por semana, asegurándote siempre que el sustrato esté seco antes de volver a regar; un exceso puede pudrirlo. Mi abuela utilizaba agua tibia para no «asustar a las flores».
Puedes optar también por riego por inmersión, método que ella usaba colocando los tiestos sobre un plato con agua durante unos 10-15 minutos para permitir que la tierra absorba humedad sin mojar el tubérculo.


