Un silencio que se rompe
«He guardado un silencio respetuoso durante muchos años, pero ahora siento que es el momento adecuado para que mi historia sea escuchada». Con estas palabras, en 2014, el mundo conoció a Janan Harb, la esposa «oculta» y marginada del rey Fahd de Arabia Saudí. Nacida en Palestina y criada como cristiana, Janan estuvo unida en secreto a su alteza real Fahd Bin Abdul Aziz Al Saud desde los 20 años, un capítulo desconocido en la cerrada historia de la familia real saudí.
Poco se sabía sobre Janan George Harb hasta que decidió hablar públicamente. Su matrimonio con el rey Fahd duró catorce años, aunque tres de ellos los pasó encerrada en el palacio de Riad, un lugar que se convirtió en una prisión dorada. Finalmente, fue expulsada por la familia del rey.
A pesar de su separación forzada y su posterior exilio en Londres, Janan mantuvo ante los medios y los tribunales que siempre disfrutó del favor de uno de los monarcas más ricos del mundo: su alteza real Fahd Bin Abdul Aziz Al Saud. Este mismo rey pasaba cada verano dos meses en su palacio de Marbella con un séquito que requería varios aviones para trasladarse.
En 2014, Janan decidió llevar su caso a los tribunales para reclamar la pensión vitalicia prometida por el rey Fahd. «Solo busco lo que me corresponde por derecho. Nunca nos divorciamos, así que mis derechos como esposa siguen vigentes. Busco esta validación y el derecho a ser escuchada».
El rey Fahd no fue un monarca cualquiera; tuvo que enfrentar luchas internas dentro de su propia familia y múltiples conflictos bélicos. Proclamado sucesor del rey Khalid en 1982, trabajó arduamente para ganarse ese reconocimiento al aceptar diversos cargos ministeriales y representar a su país internacionalmente.
Nacido en Riad en 1923 como el octavo hijo del fundador de Arabia Saudí, Abdul Aziz Ibn Saud, Fahd tuvo una vida marcada por las expectativas familiares. En contraste, Janan George Harb nació en Ramallah (Palestina) en 1947 dentro de una familia árabe cristiana, refugiándose posteriormente en Arabia Saudí. Se conocieron durante una fiesta en Yeda en diciembre de 1967 cuando él tenía 44 años y ella apenas 20.
Deseando conquistarla desde el primer momento, Fahd inició una campaña llena de lujos para convencerla. Utilizó técnicas propias de jeques árabes con regalos ostentosos y banquetes suntuosos. «Era como estar viviendo una película», recuerda Janan sobre aquel cortejo repleto de diamantes.
A pesar de sus problemas personales previos con el juego y sus cinco esposas anteriores, decidió añadir a Janan a su vida. En menos de un año tras conocerla, ella se convirtió al islam y contrajo matrimonio secreto con él. Sin embargo, este idilio no duraría mucho; dos años después fue deportadade Arabia Saudí.
A medida que crecía la tensión familiar respecto al futuro trono saudí, la familia política rechazaba ver a Janan como parte integrante del círculo real debido a sus orígenes palestinos-cristianos. En sus declaraciones posteriores, Janan acusó especialmente al príncipe Salman y otros hermanos del rey Fahd como responsables directos de su exilio.
A través de su autobiografía sobre su vida junto al rey Fahd, lo describió como adicto a las drogas y caprichoso; incluso mencionó haber sido obligada a abortar tres veces porque él no deseaba tener hijos.
A pesar del dolor causado por esta separación forzada, Janan considera que fue él quien le salvó la vida ante amenazas más graves provenientes de su entorno familiar político.
Años después se casó con un abogado libanés y presentó una demanda contra la familia real saudí buscando justicia económica tras haber sido prometida una pensión vitalicia durante años.
Aunque inicialmente se llegó a un acuerdo valorado en más de 16 millones de euros junto con propiedades valiosas en Londres tras negociaciones secretas con miembros reales,
a raíz del fallecimiento del monarca nunca se cumplió dicha promesa.
Sintiéndose traicionada e ignorada por la familia Al Saud,
Janan optó por hacer pública su historia mediante entrevistas e incluso amenazando con publicar una autobiografía o realizar una película sobre su vida.
No había precedentes similares antes; ella se convirtió así en la primera exesposa dentro del círculo real saudí dispuesta a desafiar públicamente las normas establecidas.


