Descubre cómo el yoga puede transformar tu salud postural a cualquier edad

Explora cómo el yoga puede mejorar tu salud postural sin importar tu edad o nivel de experiencia.

Descubre cómo el yoga puede transformar tu salud postural a cualquier edad

abril 18, 2026

Rosa Ballester

La conexión entre la postura y el bienestar

En un mundo donde las pantallas dominan nuestra atención, es fácil olvidar la importancia de una buena postura. La mayoría de nosotros pasamos horas frente a ordenadores y dispositivos móviles, lo que puede llevar a problemas significativos en la espalda y el cuello. Según Jose Ballesta Ballesteros, director de la Escuela Yogah en Orihuela, esta situación se asemeja a un árbol cuyas raíces están debilitadas: cuando la base falla, todo lo demás pierde estabilidad.

El sedentarismo no solo afecta nuestra energía diaria, sino que también tiene un efecto directo en nuestra columna vertebral. La flexión excesiva de las cervicales y del tórax provoca una respiración ineficaz y una tensión innecesaria en los músculos que sostienen nuestro cuerpo. Esto se traduce en una sensación constante de rigidez y malestar.

Aquí es donde el yoga se presenta como una herramienta poderosa para combatir estos problemas. No se trata solo de realizar posturas; es un recordatorio físico sobre cómo habitar nuestro cuerpo correctamente. El yoga moviliza toda la musculatura periférica de la columna, fortalece el diafragma y mejora la conexión con el suelo pélvico.

Ballesta sugiere comenzar con dos posturas fundamentales: Samasthiti, conocida como postura de la montaña, y Dandasana, o postura del bastón. Ambas son sencillas pero requieren atención plena para asegurar una alineación adecuada del cuerpo.

Samasthiti ayuda a tomar conciencia del equilibrio vertical al repartir el peso adecuadamente y activar suavemente cada parte del cuerpo. Por otro lado, Dandasana permite trabajar desde el suelo, enfocándose en elongar la columna mientras refuerza los músculos que sostienen la espalda.

No obstante, practicar yoga sin guía puede resultar contraproducente. Es crucial evitar tensiones innecesarias en los hombros y cuello; por ello, Ballesta enfatiza la importancia de alargar sin forzar y mantener siempre una respiración fluida durante las prácticas.

Para aquellos que pasan largas horas sentados, como muchos trabajadores modernos, Ballesta recomienda integrar movimientos fluidos entre posturas como gato-vaca. Esta transición sincronizada con la respiración ayuda a devolver movilidad a la columna vertebral y aliviar tensiones acumuladas.

A medida que uno avanza en su práctica, incorporar flujos entre perro boca arriba y perro boca abajo puede ser altamente beneficioso. Estas posturas activan toda la cadena posterior del cuerpo, abren el pecho e invitan a una elongación natural de la columna vertebral.

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