La clave para una piel radiante después de los 45: nutrición estructural y colágeno

Descubre cómo transformar tu alimentación después de los 45 años para mejorar tu salud cutánea mediante una nutrición estructural enfocada en el colágeno.

La clave para una piel radiante después de los 45: nutrición estructural y colágeno

mayo 12, 2026

Rosa Ballester

Transformando la nutrición a partir de los 45 años

A medida que las personas alcanzan la edad de 45 años, el cuerpo comienza a experimentar cambios significativos en su composición y funcionamiento. Uno de los aspectos más notables es la disminución en la producción de colágeno, una proteína esencial para mantener la firmeza y elasticidad de la piel. Según Marta Garrido, farmacéutica de Atida Mifarma, este es el momento crucial para adoptar un enfoque más intencionado hacia la alimentación.

Garrido enfatiza que no basta con comer bien; es fundamental entender cómo ciertos alimentos pueden influir en la salud estructural del cuerpo. A partir de esta edad, se recomienda incorporar fuentes directas de colágeno, como caldo de huesos, pescados con piel y gelatina sin azúcar. Sin embargo, el consumo aislado de colágeno no es suficiente. El organismo también necesita aminoácidos específicos como glicina, prolina y lisina, presentes en carnes magras, huevos y legumbres.

Además del colágeno y sus precursores, Garrido subraya que otros nutrientes son igualmente importantes para optimizar su síntesis. La vitamina C juega un papel crucial en este proceso; sin ella, el cuerpo no puede estructurar adecuadamente el colágeno. Incluir alimentos ricos en vitamina C como kiwis o pimientos rojos en las comidas puede marcar una gran diferencia. Otros minerales como el zinc y el cobre también contribuyen a fortalecer los tejidos.

La farmacéutica también aborda un tema relevante: la diferencia entre obtener colágeno a través de alimentos o suplementos. Mientras que el colágeno presente en los alimentos debe ser descompuesto por el organismo para su absorción, el colágeno hidrolizado ya está fragmentado en péptidos más pequeños, lo que facilita su asimilación. Aunque siempre se debe priorizar una dieta equilibrada, los suplementos pueden ser útiles para quienes buscan un refuerzo específico.

Diversos estudios han demostrado que la ingesta continua de péptidos de colágeno junto con sus cofactores durante un periodo prolongado mejora notablemente la hidratación y elasticidad de la piel. En cuanto a las articulaciones, se ha asociado con una reducción significativa del dolor y una mejora en la movilidad.

Para aquellos interesados en implementar estos cambios nutricionales, Garrido sugiere un plan diario sencillo pero efectivo: comenzar con huevos revueltos acompañados de pimiento rojo para obtener proteínas y vitamina C; seguir con un nutritivo caldo de huesos junto a legumbres; disfrutar frutos rojos con té verde por la tarde; y culminar con pescado rico en omega-3 acompañado por vegetales antioxidantes.

No hay atajos cuando se trata del bienestar físico; lo esencial es mantener constancia. Los resultados positivos no son inmediatos pero sí acumulativos: tras varias semanas siguiendo este enfoque estructurado se pueden observar mejoras significativas tanto a nivel estético como funcional.

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