Un viaje a través del tiempo
La historia de Pinito del Oro, una de las figuras más emblemáticas del circo mundial, regresa a la vida gracias a la película Tal vez, protagonizada por la talentosa Adriana Ugarte. Esta producción cinematográfica no solo narra los logros de Pinito en el trapecio, sino que también explora su relación con la poetisa canaria Natalia Sosa, interpretada por Tania Santana. Ambientada en 1968, el filme nos lleva a un momento crucial en la vida de Pinito, quien se encuentra preparando su última actuación mientras reflexiona sobre su carrera y sus memorias.
Nacida como María Cristina del Pino Segura en Las Palmas de Gran Canaria, Pinito creció en una familia dedicada al espectáculo. Desde muy joven mostró interés por el arte circense, aunque no fue hasta los doce años que se subió por primera vez a un trapecio. Su perseverancia y dedicación le permitieron destacar rápidamente dentro de la troupe familiar. A pesar de sus inicios modestos, su talento pronto llamó la atención de importantes representantes del circo internacional.
A lo largo de su carrera, Pinito del Oro alcanzó grandes alturas, tanto figurativa como literalmente. En 1950 debutó en el Madison Square Garden con un espectáculo que incluía hasta cuarenta elefantes, describiendo esa experiencia como “un cuento de hadas”. Sin embargo, su camino no estuvo exento de dificultades; sufrió varias caídas graves durante sus actuaciones que pusieron en riesgo su vida y llevaron a una pausa temporal en su carrera.
La película Tal vez también revela una faceta menos conocida de Pinito: su relación con Natalia Sosa. A través de cartas intercambiadas entre ambas mujeres, se desvela un vínculo profundo que trasciende lo profesional. Ugarte ha comentado sobre esta conexión especial: «Pinito renuncia a un amor como nunca ha sentido porque el peaje que debe pagar es demasiado alto». Este aspecto íntimo añade una capa emocional al relato histórico.
Poco después de retirarse definitivamente del trapecio en 1970 tras una emotiva despedida en el Circo Price —donde pidió simbólicamente cortar su coleta—, Pinito se volcó en la escritura. Publicó varias obras literarias y escribió sus memorias bajo el título Pinito del Oro. Memorias de una trapecista, donde comparte anécdotas y reflexiones sobre su vida llena de altibajos.
A pesar de haber dejado los escenarios hace décadas, el legado artístico y cultural de Pinito sigue vivo. Recibió numerosos premios durante su vida, incluyendo el Premio Nacional de Circo y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. Su nombre perdura no solo entre los amantes del circo sino también como símbolo cultural español.


