La importancia de la variedad en el ejercicio
En el mundo del fitness y la salud, es común escuchar que no existe un ejercicio perfecto. Esta afirmación cobra especial relevancia cuando se habla de la natación, una actividad que, aunque ofrece múltiples beneficios, no debe ser considerada como la única opción para mantenernos en forma. Bibiana Badenes, reconocida fisioterapeuta y autora de obras como «Inteligencia corporal» y «Postura y emociones», enfatiza que nuestro organismo requiere una diversidad de movimientos para funcionar óptimamente.
Nadar es particularmente ventajoso para personas mayores de 45 años. La flotación reduce el peso corporal, lo que permite a quienes sufren de dolor articular o sobrepeso realizar ejercicio con menor esfuerzo. Además, esta actividad mejora notablemente la resistencia cardiovascular y ayuda a controlar la presión arterial. Según Badenes, la resistencia del agua fortalece los músculos sin someter al cuerpo a grandes impactos, lo cual es crucial para mantener una buena calidad de vida.
A pesar de sus ventajas, hay aspectos en los que la natación puede quedarse corta. Por ejemplo, no proporciona suficiente carga para mantener la salud ósea. Badenes explica que el hueso necesita recibir estímulos adecuados para conservar su densidad mineral, algo que actividades como caminar o levantar pesas logran mejor que nadar. Esto es especialmente relevante para mujeres después de la menopausia o personas con riesgo elevado de osteoporosis.
Aunque nadar puede parecer sencillo, muchos cometen errores técnicos que pueden llevar a lesiones. Uno de los más frecuentes es mantener la cabeza demasiado elevada al respirar, lo cual genera tensión en el cuello y afecta toda la columna vertebral. Además, repetir siempre el mismo estilo sin variaciones puede resultar perjudicial; según Badenes, la falta de diversidad en los movimientos aumenta el riesgo de sobrecargas musculares.
Badenes también destaca un aspecto menos tangible pero igualmente importante: nadar implica salir del hogar y romper con la rutina diaria. Este proceso no solo favorece una mayor conciencia corporal sino que también ayuda a reducir niveles de estrés gracias al contacto con el agua y un entorno natural. Nadar en el mar intensifica estos beneficios; el sonido del agua y el horizonte pueden tener efectos casi inmediatos sobre nuestra tensión emocional.
A medida que envejecemos, es esencial adoptar un enfoque integral hacia nuestra salud física. La natación tiene mucho que ofrecer dentro del espectro del ejercicio saludable; sin embargo, debe ser complementada con otras actividades como caminar o entrenamientos de fuerza para lograr un bienestar completo. En definitiva, moverse en diversas formas es clave para disfrutar de una vida activa y saludable a largo plazo.


