La calma del verano y su impacto en la práctica de pilates
Con la llegada de agosto, muchas personas se aventuran a probar nuevas actividades físicas, y el pilates no es la excepción. Este mes, tradicionalmente asociado a vacaciones y relax, se convierte en una oportunidad perfecta para quienes desean comenzar esta disciplina. Según Inés Jiménez, fisioterapeuta y fundadora de Arde Barre, iniciar pilates durante este periodo puede ser más beneficioso que hacerlo en septiembre.
Jiménez señala que el estado emocional juega un papel crucial en la experiencia de aprendizaje. «Cuando comenzamos a practicar pilates en agosto, estamos generalmente más relajados y menos presionados», explica. Esta actitud positiva no solo mejora la percepción de las clases, sino que también fomenta una mayor adherencia a largo plazo. La fisioterapeuta enfatiza que el juicio sobre una clase depende más del estado anímico del alumno que de la calidad intrínseca de la sesión.
Otro factor determinante es el tiempo disponible. Durante agosto, muchas personas disfrutan de un horario más flexible que les permite dedicarse al ejercicio sin las típicas excusas laborales. «Tener todo el tiempo del mundo facilita enormemente la incorporación a esta disciplina», añade Jiménez. Este primer paso es fundamental para establecer un hábito que perdure cuando las rutinas se intensifiquen en septiembre.
Aunque comenzar es importante, elegir el lugar adecuado lo es aún más. Jiménez recomienda prestar atención a dos aspectos clave: la formación del instructor y el tamaño del grupo. Un instructor bien capacitado puede marcar la diferencia entre una experiencia enriquecedora y una frustrante. Además, los grupos reducidos permiten una atención personalizada esencial para corregir posturas y adaptarse a las necesidades individuales.
No obstante, Jiménez advierte sobre el creciente problema del intrusismo en disciplinas como el pilates. «Es alarmante cómo cualquiera puede presentarse como instructor sin tener la formación adecuada», denuncia. Esta situación resalta la importancia de investigar antes de inscribirse en cualquier centro.
Aquellos interesados deben considerar si prefieren comenzar su práctica durante agosto o esperar hasta septiembre. La fisioterapeuta aclara que si se prioriza la calidad sobre el calendario, los beneficios son evidentes: «En agosto hay menos alumnos por clase, lo que permite un aprendizaje más detallado».
Cerrar con broche de oro esta reflexión es recordar que dar el primer paso ya es un logro significativo. Como dice Jiménez: «Cuando decides empezar ya has ganado». Así que si estás pensando en probar pilates este verano, ¡no dudes! Agosto podría ser tu mejor aliado para establecer hábitos saludables duraderos.


