El poder del yoga en la digestión
La digestión es un proceso vital que, en ocasiones, puede volverse incómodo. En este contexto, Ligeya Garza, reconocida profesora de yoga en Cando Living, propone una alternativa sorprendente: escuchar a nuestro cuerpo antes de actuar. A través de la práctica del yoga, podemos conectar con nuestras necesidades internas y facilitar el funcionamiento natural del sistema digestivo.
Garza destaca varias posturas que pueden ser especialmente beneficiosas cuando la sensación de pesadez se hace presente. Entre ellas, Supta Baddha Konasana, considerada por ella como la postura reina para dar espacio al cuerpo y permitirle realizar su trabajo sin forzar. Otras posturas recomendadas incluyen Padottanasana, que ayuda a relajar el abdomen y activar las piernas; Adho Mukha Svanasana, que proporciona un alargamiento necesario para los órganos; y las torsiones (Parivrtta), que son fundamentales para limpiar y activar el sistema digestivo.
No existe una fórmula única aplicable a todos. Según Garza, cada persona debe encontrar su propio ritmo y practicar cuando se sienta cómodo. Para aquellos que buscan un enfoque más curativo, recomienda mantener pocas posturas durante tres a cinco minutos con respiración profunda y consciente. La clave está en sostener las posturas lo suficiente para permitir que el cuerpo responda adecuadamente.
Después de una comida copiosa, hay ciertas prácticas que deben evitarse. Las inversiones no son aconsejables ya que pueden interferir con los procesos naturales del cuerpo e incluso causar acidez. En cambio, Supta Baddha Konasana sigue siendo la mejor opción para facilitar la digestión.
Aunque algunas personas puedan preguntarse si el yoga puede ofrecer alivio inmediato tras una mala digestión, Garza aclara que sus beneficios se acumulan con el tiempo. Una práctica continua permite aprender a escuchar mejor nuestro cuerpo y gestionar excesos o malestares. En Cando Living, el yoga no se ve como una solución puntual sino como parte integral de un estilo de vida saludable que abarca actividad física, nutrición adecuada, descanso y conexión social.
A través de cuatro posturas simples pero efectivas y unos minutos dedicados a la respiración consciente, Ligeya Garza nos invita a acompañar nuestro cuerpo en momentos difíciles. No se trata solo de aliviar síntomas inmediatos sino de adoptar hábitos sostenibles que transformen nuestra relación con la alimentación y el bienestar general.


