La vuelta al pilates: un desafío para el cuerpo
Septiembre marca el regreso a la rutina y, para muchos, la reactivación de las clases de pilates. Sin embargo, este retorno puede ser más complicado de lo que parece. Anakarina Balza, instructora con 25 años de experiencia y Master Trainer en Club Pilates España, advierte sobre los errores comunes que suelen cometer las alumnas al volver a la práctica después del verano.
Uno de los principales problemas que enfrentan las alumnas es la tentación de regresar al mismo nivel en el que se encontraban antes del parón estival. Balza señala que este deseo puede llevar a una sobrecarga innecesaria y a lesiones. «El error más habitual es querer volver exactamente al punto en el que se dejó antes del verano», explica. Este enfoque puede resultar contraproducente, ya que la técnica se resiente y pueden aparecer agujetas o molestias físicas.
La clave para un regreso exitoso radica en priorizar el control y la técnica por encima de la intensidad. Balza sugiere comenzar con ejercicios básicos y conocidos, evitando así la frustración de intentar recuperar todo lo aprendido en una sola clase. «Es fundamental ajustar la resistencia de los muelles según cada ejercicio y persona», añade, enfatizando que encontrar ese equilibrio es esencial para evitar lesiones.
No existe un número mágico de sesiones necesarias para recuperar el nivel previo; esto varía según cada individuo. La instructora aclara que factores como el tiempo sin entrenar, el nivel previo y las actividades realizadas durante las vacaciones influyen significativamente en este proceso. «Lo importante no es contar sesiones, sino recuperar control, estabilidad y confianza en el movimiento», afirma Balza.
A medida que se retoman las clases, es normal sentir algo de fatiga muscular; sin embargo, terminar dolorido no debe ser el objetivo. Una progresión adecuada reduce considerablemente el riesgo de molestias. «Sentir algo de fatiga muscular al volver es normal y esperable», comenta Balza. La diferencia entre una vuelta exitosa y una experiencia negativa radica en exigir sin excederse.
El objetivo final debe ser salir de clase sintiéndose bien trabajado pero no agotado. Esta sensación positiva aumenta las probabilidades de afrontar la siguiente clase con entusiasmo en lugar de temor por posibles dolores o molestias previas. Según Balza, «el objetivo nunca debe ser acabar dolorido; sino salir con ganas de volver».
A lo largo de su carrera formando instructores mediante programas especializados, Balza ha reafirmado que una técnica sólida es fundamental para cualquier progreso futuro en pilates. Comenzar septiembre respetando este principio permite avanzar sin sobresaltos durante todo el curso académico.


