La obsesión por el cortisol en la era digital
En los últimos años, el cortisol se ha convertido en un término omnipresente en redes sociales, donde se le atribuyen múltiples males cotidianos. Desde la famosa «cortisol face» hasta dietas que prometen mantenerlo a raya, la hormona ha sido objeto de una interpretación simplista y, a menudo, errónea.
La Dra. Rosa Mirete, especialista en Endocrinología y Nutrición de ENEA Clínica, aclara que el cortisol no es solo un marcador de estrés, sino una hormona vital para diversas funciones del organismo. Regula el metabolismo, la glucosa y la presión arterial, y sus niveles fluctúan naturalmente a lo largo del día. Por lo tanto, tener un nivel elevado de cortisol no siempre es sinónimo de enfermedad o malestar.
A pesar de su importancia biológica, muchas personas han comenzado a asociar síntomas comunes como cansancio o ansiedad con niveles altos de esta hormona. La Dra. Mirete advierte que estos síntomas son inespecíficos y no deben llevar automáticamente a pensar en un problema hormonal. En lugar de ello, es crucial entender que estos signos pueden deberse a múltiples factores.
A menudo se escucha que debemos evitar cualquier aumento del cortisol; sin embargo, esto puede ser un enfoque erróneo. La Dra. Mirete enfatiza que el objetivo no debe ser reducir el cortisol al mínimo, sino ayudar al cuerpo a mantener su equilibrio natural. La psicóloga Ángela Rodríguez también respalda esta idea al señalar que lo importante es gestionar adecuadamente las respuestas al estrés.
Términos como «cortisol belly» han proliferado en internet para describir cambios físicos relacionados con el estrés; sin embargo, estos conceptos carecen de base médica sólida. La Dra. Mirete explica que condiciones como el síndrome de Cushing son muy diferentes a simplemente experimentar cambios temporales en nuestro cuerpo debido al estrés cotidiano.
Afrontar los picos de cortisol no requiere medidas drásticas como retrasar la cafeína o evitar ejercicios intensos. Según la Dra. Mirete, adoptar hábitos saludables como dormir bien, hacer ejercicio regularmente y seguir una dieta equilibrada son las mejores estrategias para mantener nuestros niveles hormonales en equilibrio.
A menudo surge la tentación de realizar pruebas para medir los niveles de cortisol ante cualquier síntoma relacionado con el estrés; sin embargo, esto puede llevar a confusiones innecesarias. La endocrinóloga señala que las pruebas deben basarse en síntomas específicos y sospechas clínicas concretas.
Es fundamental cambiar nuestra percepción sobre el cortisol y entenderlo como parte integral del funcionamiento corporal normal más que como un enemigo constante. Adoptar un enfoque más informado nos permitirá gestionar mejor nuestra salud mental y física sin caer en mitos perjudiciales.

