Cómo septiembre transforma nuestro estado emocional: claves para adaptarse a la rutina

Septiembre trae consigo cambios significativos no solo climáticos sino también emocionales; descubre cómo adaptarte mejor a esta transición.

Cómo septiembre transforma nuestro estado emocional: claves para adaptarse a la rutina

septiembre 19, 2026

Rosa Ballester

El regreso a la rutina y sus efectos en nuestra mente

Con el final del verano, muchos experimentan un cambio significativo en su estado de ánimo. Septiembre, con su luz cambiante y el retorno a las obligaciones, puede ser un mes complicado para algunos. La psicóloga Alicia Vázquez, de Respira Project, explica que este periodo no solo implica una transición estacional, sino también un ajuste emocional que puede afectar a cada individuo de manera diferente.

La disminución de horas de luz solar tiene un impacto directo en nuestro cerebro. Alicia Vázquez señala que menos luz provoca un aumento en los niveles de melatonina, la hormona del sueño, mientras que los niveles de serotonina, relacionada con el estado anímico, tienden a bajar. Este fenómeno puede generar sensaciones de cansancio o tristeza en algunas personas.

No obstante, septiembre trae consigo múltiples cambios simultáneos: el regreso al trabajo, temperaturas más frías y horarios más estrictos. Según Vázquez, esta acumulación de factores puede intensificar el estrés y la fatiga. «Septiembre concentra muchos cambios a la vez», afirma. Por lo tanto, es esencial entender cómo estos elementos se interrelacionan y afectan nuestra vida diaria.

No todos viven esta transición con el mismo ánimo. Mientras algunos pueden sentir nostalgia por las vacaciones pasadas y experimentar ansiedad ante lo que viene, otros encuentran motivación en el nuevo comienzo que representa el otoño. La psicóloga destaca que las respuestas emocionales son diversas y dependen del carácter individual y las circunstancias personales.

Para aquellos que sienten una carga emocional negativa al regresar a la rutina, Vázquez propone dos estrategias clave: la aceptación y la atención consciente. Aceptar que es normal sentirse cansado o desmotivado durante este periodo es fundamental para evitar una lucha interna innecesaria. «No se trata de resignarse», aclara Vázquez; más bien se trata de reconocer cómo nos sentimos sin juzgarnos.

Además, dirigir nuestra atención hacia aspectos positivos puede cambiar nuestra experiencia general. En lugar de enfocarnos únicamente en lo negativo—como el fin del verano—es útil recordar los pequeños placeres cotidianos: un café con amigos o una sesión en el gimnasio pueden aportar bienestar sin necesidad de forzar una felicidad artificial.

A pesar de estas estrategias útiles, hay momentos donde es crucial buscar apoyo profesional. Si los sentimientos negativos persisten o interfieren significativamente con nuestras actividades diarias—ya sea en el trabajo o en relaciones personales—consultar con un especialista es altamente recomendable.

Alicia Vázquez invita a reflexionar sobre si lo que sentimos realmente está relacionado con septiembre o si simplemente está sacando a la luz problemas preexistentes. Esta introspección puede ser clave para entender mejor nuestras emociones y encontrar formas efectivas para manejarlas durante esta época del año.

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