Un viaje sensorial por la tradición vitivinícola
El este de La Rioja se transforma en un espectáculo visual y gustativo cada otoño, invitando a los amantes del vino a explorar su rica herencia cultural. La Ruta del Vino Rioja Oriental, reconocida por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN), ofrece una experiencia única que combina paisajes impresionantes, historia y gastronomía local.
La travesía comienza en Aldeanueva del Ebro, un lugar emblemático donde el vino es parte integral de la vida cotidiana. Aquí, el Museo del Vino actúa como hilo conductor, ofreciendo una visión profunda sobre el legado vitivinícola de la región. No te puedes perder las vistas desde el mirador de Fincas de Azabache, donde el panorama se asemeja a un auténtico mar de viñas, ideal para disfrutar de una copa mientras se contempla el paisaje.
A medida que avanzas hacia Quel, te sumerges en un laberinto histórico donde más de trescientas cuevas excavadas en piedra arenisca cuentan historias antiguas. Este barrio no solo es un testimonio del pasado vinícola, sino que también ofrece vistas espectaculares del valle del Cidacos y su imponente castillo, que ha sido guardián silencioso durante siglos.
Cerca se encuentra Pradejón, famoso por sus bodegas-cueva que han dado paso a una tradición micológica singular. Los hermanos Gil Merino transformaron estas cavidades en un próspero negocio al introducir cultivos de champiñón traídos desde Barcelona. Hoy en día, Pradejón es sinónimo de fungiturismo, atrayendo a visitantes interesados en esta deliciosa variedad gastronómica.
No puedes dejar pasar Arnedo, considerada la capital natural de la comarca. Aquí se encuentran las Cuevas de los Cien Pilares, un antiguo monasterio medieval que ha servido múltiples propósitos a lo largo del tiempo. En este entorno histórico, el restaurante Sopitas ofrece platos elaborados con ingredientes locales frescos y vinos excepcionales, cerrando así con broche dorado tu recorrido.
Aparte del vino, esta ruta también brinda oportunidades para conocer otros aspectos culturales como el proceso tradicional de elaboración del aceite en la Almazara Riojana o visitar el Museo de la Verdura en Calahorra, donde se exhiben curiosidades como vestidos confeccionados con hortalizas.
No olvidemos mencionar que Rioja Oriental es también conocida como la cuna del tempranillo blanco. Esta variedad autóctona nació por casualidad en 1988 cuando Jesús Galilea Esteban descubrió racimos blancos entre sus cepas tintas. Este hallazgo ha añadido aún más valor a la rica diversidad vitivinícola regional.

