Un viaje desde La Palma hacia el corazón musical de España
Valeria Castro, una joven artista originaria de La Palma, ha capturado la atención del panorama musical español con su enfoque auténtico y sensible. A sus 27 años, ha sido galardonada con el Premio MUJERHOY Futura Unlocked en la categoría de Música, un reconocimiento que refleja no solo su talento, sino también su compromiso con la responsabilidad social en un sector donde las mujeres aún enfrentan desafíos significativos.
A diferencia de muchos artistas que se centran en alcanzar metas concretas, Valeria redefine lo que significa tener éxito. Para ella, sostener el éxito es tan importante como alcanzarlo. «He logrado mucho en poco tiempo», comparte, «pero lo más valioso es poder seguir subiéndome al escenario cada fin de semana y cantar mis propias canciones». Esta perspectiva revela una madurez inusual para alguien tan joven y destaca su deseo de permanecer conectada a sus raíces mientras navega por las aguas a menudo turbulentas de la fama.
En cada nota y letra que compone, Valeria busca crear un espacio donde quienes la escuchan puedan sentirse acompañados. «Quiero ser un espejo en el que sea bonito mirarse», afirma con sinceridad. Esta visión se traduce en su música, donde las experiencias personales se convierten en relatos universales. Ella cree firmemente que la vulnerabilidad es una fortaleza, y rechaza la idea de que compartir sus emociones sea un acto solitario; más bien lo ve como una conexión profunda con su audiencia.
A medida que avanza en su carrera, Valeria nunca olvida sus orígenes. Hablar sobre La Palma es hablar sobre su familia: «A mi madre, a mi padre y a mi hermana», dice sin dudar cuando le preguntan qué lleva consigo incluso cuando está lejos. Este vínculo emocional no solo le proporciona estabilidad sino también inspiración constante para sus composiciones.
A pesar del reconocimiento recibido, Valeria es consciente de los obstáculos que enfrentan las mujeres en la industria musical. Reconoce que todavía hay una mirada crítica hacia ellas y siente una responsabilidad adicional al ser vista como referente por otras jóvenes artistas. «Ocupar espacio no significa cumplir expectativas ajenas», reflexiona. Su deseo es claro: espera ver a futuras generaciones más seguras y valientes.
Aunque disfruta del éxito, Valeria también habla abiertamente sobre los retos menos glamorosos de ser artista: el cansancio emocional y físico tras conciertos multitudinarios o momentos de soledad después del espectáculo. Sin embargo, encuentra fuerza en esos momentos difíciles y aboga por una conversación abierta sobre salud mental dentro del mundo artístico.
Cada vez que se pregunta por qué hace música, Valeria recuerda un concierto gratuito en su pueblo donde tuvo el privilegio de ver a su abuela entre el público. Este recuerdo resuena profundamente dentro de ella: “Hacer feliz a mi abuela fue uno de los momentos más significativos”. Con esta filosofía centrada en los afectos humanos más que en logros materiales o premios, Valeria Castro continúa construyendo no solo una carrera musical sino también un legado basado en la ternura.


