La magia del Brahma Muhurta
El amanecer no solo marca el inicio de un nuevo día, sino que también representa una oportunidad única para la práctica del yoga. Este periodo, conocido como Brahma Muhurta, se traduce en sánscrito como «la hora de la creación» y ha sido venerado durante siglos por su capacidad para facilitar la meditación y el autoconocimiento. Según Sandra Domínguez, experta en yoga en SHA Spain, este momento especial es ideal para conectar con uno mismo antes de que las distracciones diarias comiencen a invadir nuestra mente.
Practicar yoga al amanecer tiene múltiples beneficios tanto físicos como emocionales. Durante esta franja horaria, el cuerpo se despierta gradualmente, lo que permite una mejora notable en la movilidad tras horas de descanso. La activación de la circulación y el metabolismo ocurre sin generar estrés adicional, algo especialmente valioso durante los meses de verano cuando las temperaturas pueden ser abrumadoras.
Además, recibir luz natural desde temprano ayuda a regular nuestros ritmos circadianos, lo que se traduce en un mejor estado de ánimo y un sueño más reparador por la noche. Domínguez enfatiza que cómo comenzamos nuestro día influye directamente en cómo enfrentamos todo lo que viene después.
A menudo se piensa que algunas disciplinas son más adecuadas para practicar al amanecer que otras. Sin embargo, Domínguez sostiene que cualquier estilo puede ser beneficioso si se adapta a las necesidades individuales del practicante. Para aquellos interesados en una práctica más dinámica, estilos como Vinyasa o Ashtanga son ideales durante las primeras horas del día cuando las temperaturas son más suaves. Por otro lado, quienes buscan comenzar su jornada con calma pueden optar por sesiones de Hatha Yoga, pranayama o meditación.
No existe una única forma correcta de estructurar una sesión de yoga al amanecer; sin embargo, Domínguez propone un esquema general: entre 45 y 75 minutos es suficiente. Comenzar con unos minutos dedicados a la respiración consciente seguidos por movilizaciones suaves prepara el cuerpo para los Saludos al Sol —una secuencia tradicional india— antes de pasar a asanas variadas y finalizar con Savasana y meditación.
A medida que los alumnos incorporan esta práctica matutina a sus rutinas diarias, muchos reportan cambios significativos no solo en su flexibilidad física sino también en su bienestar emocional. Domínguez observa cómo sus estudiantes reaccionan con menos impulsividad y gestionan mejor el estrés tras iniciar sus días con yoga. «No se trata solo de lo que sucede durante esos sesenta minutos; es cómo esa hora influye en las otras veintitrés», concluye.


