Una pérdida significativa para la familia real
Después de un periodo de deterioro en su salud, Irene de Grecia y Dinamarca falleció en Madrid a los 83 años. La Casa Real ha emitido un comunicado confirmando esta triste noticia: «Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11:40 de hoy en el Palacio de la Zarzuela». La reina Sofía había cancelado su agenda esta semana para estar junto a ella, como ya lo había hecho el verano pasado al renunciar a sus meses en Marivent.
Irene, cariñosamente conocida como tía Pecu por su familia, nació en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) el 11 de mayo de 1942. Sus padres, el príncipe heredero Pablo de Grecia y la princesa Federica, se encontraban en exilio debido a la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En ese tiempo, vivieron en casa del primer ministro sudafricano Jan Christian Smuts, quien fue uno de sus padrinos.
La sangre que corría por las venas de Irene era de ascendencia alemana, prusiana, rusa y danesa, perteneciendo a una ilustre línea familiar. Su madre era nieta del emperador Guillermo II de Alemania y su padre era hijo del rey Constantino I de Grecia.
Irene fue la menor entre tres hermanos: Sofía, nacida en 1938 y futura reina de España; y Constantino, nacido en 1940 con un reinado breve. Tras regresar a Grecia en 1946 cuando Irene tenía cuatro años, su padre se convirtió en rey al año siguiente.
Atraída por la arqueología como su hermana Margarita de Dinamarca, Irene también destacó como pianista. Fue instruida por Gina Bachauer y debutó profesionalmente en Gran Bretaña en 1969 con una interpretación del ‘Concierto nº 2’ de Bach que recibió una ovación prolongada. Sin embargo, tras el fallecimiento repentino de su padre en 1964 debido al cáncer, su hermano Constantino asumió el trono bajo circunstancias políticas complicadas.
En medio del tumulto político griego que culminó con un golpe militar en 1967 que desalojó a la familia real del palacio familiar, Irene se trasladó a India junto con su madre. Allí ambas se interesaron por filosofías orientales e incluso se rumoreó que Irene se había convertido al hinduismo.
A pesar del interés sobre su vida amorosa que siempre mantuvo bajo reserva—solicitando no ser cuestionada sobre ello—se cree que hubo expectativas sobre un posible matrimonio con el rey Harald V de Noruega. Sin embargo, él finalmente contrajo matrimonio con Sonia Haraldsen.
Tras mudarse a España después del fallecimiento de su madre en 1981, Irene compartió hogar con Sofía dentro del Palacio Real donde ambas se volvieron inseparables. En 2018 recibió finalmente nacionalidad española.
Irene fue reconocida como filántropa activa desde 1986 hasta el cierre reciente de Mundo en Armonía. Esta organización brindaba ayuda humanitaria globalmente mientras ella luchaba contra adicciones e impulsaba derechos para personas con capacidades diferentes.
No podemos olvidar sus esfuerzos notables como cuando organizó un viaje para rescatar vacas destinadas al sacrificio o cuando logró transportar cientos desde India durante conflictos bélicos para alimentar niños jordanos.
A pesar haber enfrentado un cáncer hace más de dos décadas del cual logró recuperarse satisfactoriamente hasta sus últimos años donde comenzó a deteriorarse nuevamente; siempre estuvo acompañada por Sofía quien cuidó atentamente su bienestar.
Irene será recordada no solo por ser parte esencial del linaje Borbón sino también por ser una persona humilde cuya dedicación hacia los demás dejó huella profunda entre quienes tuvieron el privilegio conocerla.


