Un evento histórico en Oslo
El próximo 9 de septiembre, la catedral de Oslo se convertirá en el epicentro del luto nacional por el fallecimiento del rey Harald V de Noruega. La ceremonia, programada para la una de la tarde, será oficiada por el obispo presidente de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit. Este lugar tiene un significado especial, ya que fue también el escenario donde se despidió al rey Olav, padre del difunto monarca, en 1991.
Antes del funeral público, los ciudadanos tendrán la oportunidad de rendir homenaje al rey Harald en la capilla del Palacio Real. A partir del martes anterior, su féretro estará expuesto para que todos puedan presentar sus respetos. El día del sepelio comenzará con una ceremonia privada para los familiares más cercanos.
La solemnidad del evento se verá reflejada en una salva fúnebre de 21 cañonazos desde la fortaleza de Akershus, marcando el inicio de una gran procesión que llevará el féretro desde el Palacio Real hasta la catedral. Tras la ceremonia religiosa, habrá otra procesión más íntima hacia la capilla de Akershus, donde se realizará el último adiós.
Se espera que numerosas casas reales europeas estén presentes para rendir homenaje a Harald V. Entre los confirmados figuran los reyes Felipe y Letizia de España, así como los monarcas Federico y Mary de Dinamarca y Felipe y Matilde de Bélgica. Además, se ha confirmado que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, asistirá al funeral tras expresar su pesar por la pérdida del rey noruego.
A medida que Noruega se prepara para despedir a su querido monarca, también da la bienvenida a su nuevo rey: Haakon VIII. En su primer discurso como monarca, Haakon rindió tributo a su padre describiéndolo como un hombre fiel a sus valores y dedicado a sus deberes. Aunque no está previsto que sea coronado formalmente —una tradición abolida en 1908— podría optar por una bendición ceremonial similar a las realizadas anteriormente.
Ayer tuvo lugar una misa en memoria del rey Harald en Asker, donde Haakon estuvo presente junto con otros miembros cercanos de la familia real. Sin embargo, notablemente ausentes fueron la reina Mette-Marit y la princesa Marta Luisa debido a problemas médicos personales recientes.
A medida que Noruega enfrenta esta transición dolorosa pero significativa, las palabras del nuevo rey resuenan con fuerza: «Creemos en nuestro sistema democrático y en una sociedad basada en el Estado de derecho». Con este mensaje claro sobre sus intenciones futuras como líder nacional, Haakon VIII parece listo para continuar el legado establecido por su padre mientras enfrenta nuevos desafíos.

