Un encuentro de culturas en Alcalá de Henares
El paraninfo de la Universidad de Alcalá se convirtió en el epicentro de la literatura hispanoamericana al acoger la entrega del prestigioso Premio Cervantes 2025 al escritor mexicano Gonzalo Celorio. Este evento, que tuvo lugar el pasado 23 de abril, coincidió con el Día del Libro y conmemoró también el legado literario de figuras como Miguel de Cervantes, Jose Lezama Lima y Jorge Luis Borges.
Durante su intervención, el rey Felipe VI destacó la importancia del mestizaje cultural entre España y México. «La lengua compartida y una rica tradición literaria nos unen», afirmó el monarca, quien subrayó que estas conexiones son más que simples vínculos; son una expresión viva del intercambio cultural que ha moldeado ambas naciones a lo largo de los siglos.
El rey también hizo hincapié en cómo las obras literarias han servido como puentes entre las dos culturas. «México y España son más que países hermanos; son culturas entrelazadas por un afecto compartido», concluyó Felipe VI, agradeciendo a Celorio por su contribución a este diálogo continuo.
En un emotivo discurso, Gonzalo Celorio recordó a su padre y reflexionó sobre la naturaleza impura de la novela, evocando las palabras de Cervantes. «La novela es un género sucio que se nutre tanto de aspiraciones como de lacras», expresó. Su defensa apasionada del género fue acompañada por citas de grandes escritores latinoamericanos como Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa, quienes han explorado temas similares sobre libertad y creatividad.
A lo largo del evento, Celorio abordó también el proceso histórico conocido como ‘desespañolización’, reflexionando sobre cómo este fenómeno ha influido en la construcción de una identidad nacional mexicana. «La nacionalidad mexicana no puede disociarse de nuestra historia común con España», afirmó, destacando cómo esta relación ha dado forma a la literatura y cultura mexicanas.
Acompañados por personalidades del mundo cultural y político, incluidos el ministro de Cultura Ernesto Urtasun y la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, los reyes Felipe y Letizia presenciaron un acto cargado de emociones. La conexión entre ambos países se sintió palpable durante toda la ceremonia, donde las palabras resonaron más allá del ámbito literario para tocar fibras profundas relacionadas con la historia compartida.


