La importancia de la prevención en la treintena
Al llegar a los 30 años, muchas personas comienzan a notar cambios sutiles en su piel que marcan el inicio de una nueva etapa. La disminución de colágeno y elastina, junto con una renovación celular más lenta, son algunos de los factores que contribuyen a la aparición de las primeras líneas de expresión. Sin embargo, este periodo no debe ser visto como un motivo de preocupación, sino como una oportunidad para adoptar hábitos saludables que preserven la calidad cutánea.
Según la doctora Lidia Maroñas, dermatóloga y fundadora de la Clínica Oneskin-MED, es crucial entender que durante esta década se producen cambios a nivel molecular. La producción de colágeno disminuye aproximadamente un 1% anual, lo que puede resultar en pérdida de luminosidad y deshidratación. Además, factores externos como la exposición solar y el estrés pueden acentuar estos efectos.
Por ello, los expertos coinciden en que es fundamental centrarse en la prevención. La doctora Moshgan Mahrami, directora de Moss Clinic, enfatiza que los 30 son ideales para comenzar a cuidar la piel antes de que aparezcan signos más evidentes del envejecimiento. «La medicina estética debería enfocarse en mantener una apariencia natural mientras se acompaña al paso del tiempo», afirma.
A medida que las personas entran en esta nueva fase vital, es recomendable optar por tratamientos menos invasivos pero efectivos. Entre ellos se encuentran los estimuladores de colágeno diluidos, microdosis de neuromoduladores y técnicas regenerativas como los skinboosters. Estos procedimientos están diseñados no solo para corregir imperfecciones sino también para prevenir su aparición.
No obstante, hay tratamientos populares solicitados sin necesidad real. La doctora Mahrami advierte sobre el auge en redes sociales por procedimientos como rellenos faciales o aumentos volumétricos que pueden alterar la armonía natural del rostro joven. «Es esencial priorizar mejorar la calidad cutánea antes que buscar volúmenes innecesarios», sostiene.
Aparte del cuidado estético, el estilo de vida juega un papel crucial en el envejecimiento cutáneo. Factores como una alimentación equilibrada, ejercicio regular y evitar hábitos nocivos como fumar son determinantes para mantener una piel saludable. La doctora Maroñas menciona el concepto del exposoma, refiriéndose a cómo elementos externos afectan directamente nuestra biología cutánea.
A menudo, las redes sociales generan presión sobre lo que se considera «normal» respecto al cuidado estético. Sin embargo, tanto Maroñas como Mahrami coinciden en que cada persona tiene necesidades únicas basadas en su genética y estilo de vida. «No existe una edad universal para comenzar tratamientos estéticos; lo importante es aprender a cuidar nuestra piel adecuadamente», concluye Mahrami.


