El dilema capilar post-verano
Con la llegada de septiembre, muchos se enfrentan a un reto común: el cabello parece haber sufrido las consecuencias del sol, el mar y la piscina. La sensación de sequedad, opacidad y una mayor caída son preocupaciones que surgen al mirarse en el espejo. Pero, ¿qué está pasando realmente con nuestro cabello?
Unai Calero, enfermero especializado en salud capilar, aclara que es crucial distinguir entre dos problemas que pueden surgir tras las vacaciones: el deterioro de la fibra capilar y la caída desde la raíz. Mientras que el primero se manifiesta como un cabello áspero y quebradizo, el segundo puede ser simplemente una variación estacional del ciclo capilar.
A menudo, al notar más pelos en el cepillo o en la ducha, se desencadena una reacción impulsiva. «La gente corre a comprar champús anticaída o suplementos sin entender realmente su problema», explica Calero. Sin embargo, estas soluciones no siempre abordan la raíz del problema. Un champú por sí solo no resolverá un efluvio telógeno ni un suplemento mejorará una caída si no hay un déficit nutricional.
Calero recomienda adoptar una rutina básica pero efectiva para recuperar la salud del cabello después del verano. Esto incluye:
- Elegir un champú adecuado: Debe estar diseñado para las necesidades específicas del cuero cabelludo.
- Acondicionador tras cada lavado: Fundamental para mantener la hidratación.
- Mascara semanal: Aplicar una mascarilla nutritiva uno o dos veces por semana si el cabello está especialmente dañado.
«No necesitamos veinte productos; necesitamos elegir bien unos pocos», enfatiza Calero.
Aunque muchas personas consideran dejar de usar secadores o planchas tras notar daños en su cabello, Calero sugiere que lo importante es utilizarlos con precaución. El cabello mojado es más vulnerable a daños por fricción y calor excesivo puede agravar los problemas existentes. Por ello, controlar la temperatura y mantener el secador en movimiento son prácticas recomendadas.
Afrontar los efectos post-verano no significa lanzarse a tratamientos anticaída sin antes evaluar qué tipo de daño ha sufrido nuestro cabello. La clave está en identificar si se trata de una fibra dañada o si realmente hay pérdida desde la raíz. Con esta información clara, se pueden tomar decisiones informadas sobre cómo proceder con los cuidados necesarios.


