La hinchazón en el rostro y sus causas
A muchas mujeres les preocupa despertar con el rostro más hinchado, con rasgos menos definidos y una sensación de pesadez que no se soluciona solo con maquillaje. Este problema no es únicamente estético ni se debe al cansancio; la inflamación de la piel es más común debido a cambios hormonales, el envejecimiento, un sistema linfático más lento, el estrés o una barrera cutánea debilitada.
Además, factores como un descanso inadecuado, el consumo excesivo de sal o azúcar, alteraciones en las rutinas diarias o la aplicación de demasiados productos pueden agravar la situación. Aunque solemos hablar del reset corporal, también es fundamental que el rostro recupere su equilibrio. La clave está en calmar, drenar y cuidar adecuadamente.
En pieles maduras, la inflamación no siempre se manifiesta con rojeces evidentes. Puede presentarse como hinchazón al despertar, contorno de ojos cargado, rasgos apagados o poco definidos, tirantez o calor en la piel y maquillaje que no se asienta correctamente.
Es crucial identificar estos signos porque una piel inflamada requiere menos agresiones y más cuidados. ¿Qué puede ayudar a prevenirlo? Una limpieza adecuada y un masaje linfático facial son esenciales para drenar y descongestionar la piel.
«El drenaje linfático facial es un masaje suave que estimula el sistema linfático del rostro. Su función es facilitar que la linfa -el líquido encargado de eliminar desechos y exceso de agua- fluya hacia los ganglios linfáticos para su eliminación», explica M.Paz Pellús, farmacéutica experta en dermofarmacia y portavoz de Druni.
Los beneficios de este tipo de masaje son palpables. «El drenaje se realiza principalmente para disminuir inflamaciones y edemas. Ayuda a reducir la hinchazón en mejillas y contorno de ojos mientras aporta luminosidad. La piel luce más descansada y definida», señala Pellús. Aunque los cambios no son drásticos, sí son visibles; ese efecto refrescante en los rasgos es muy apreciado.
¿Cuándo realizar este masaje? El momento óptimo es después de limpiar el rostro, utilizando un sérum o aceite ligero que facilite el deslizamiento. Siempre con movimientos suaves. «El drenaje manual es lo más fisiológico e ideal para uso diario», aclara Pellús.
Aunque rodillos, gua sha o dispositivos pueden añadir sensorialidad al proceso y ayudar a mantener constancia, no son imprescindibles ni deben aplicarse con fuerza.
Pellús también aclara que «el drenaje no reemplaza a los activos cosméticos pero aumenta la microcirculación, contribuyendo a un aspecto más radiante». La piel parece más viva y despierta tras este tratamiento.
Bajar la inflamación del rostro a los 50 años no implica agregar más productos ni buscar soluciones rápidas. Sino entender las necesidades de tu piel, respetar sus tiempos naturales y ayudarla a drenar y calmarse. Cuando disminuye la inflamación, el rostro recupera luz, definición y ese aspecto descansado que ninguna base puede igualar.


