Un título nobiliario rodeado de controversia
Cuando una personalidad pública, como Tamara Falcó o Rafa Nadal, recibe un título nobiliario, suele acaparar la atención mediática. Sin embargo, si esta herencia aristocrática se ve envuelta en una controversia familiar, el interés se intensifica. Este es el caso del ducado de Sevilla, cuyo destino ha generado debate tras el fallecimiento a los 81 años de Francisco de Borbón Escasany, primo del rey Juan Carlos I, en mayo pasado en su hogar en Madrid.
El duque dejó tres hijos con la condesa Beatrice von Hardenberg-Fürstenberg: Olivia de Borbón, quien está casada con el empresario Julián Porras-Figueroa y es madre de dos hijos; Cristina de Borbón, que falleció en 2020 a los 44 años; y Francisco de Paula de Borbón, conde de Hardenberg-Fürstenberg, quien tiene un hijo nacido en 2017 con la austriaca Sophie Karoly.
Inicialmente, todo apuntaba a que Olivia sería la nueva duquesa de Sevilla. Así lo indicaba oficialmente el Boletín Oficial del Estado: «La sucesión como duquesa de Sevilla ha sido solicitada por doña Olivia Enriqueta de Borbón Von Hardenberg tras el fallecimiento de su padre». Además, se mencionaba que comenzaba un plazo de 30 días para que quienes consideraran tener derecho al título pudieran presentar sus solicitudes.
No había indicios previos sobre impugnaciones al proceso sucesorio hasta que se reportó que su hermano Francisco ha detenido dicho proceso, a pesar de que legalmente corresponde a la primogénita del difunto aristócrata. Tanto Olivia como su esposo han optado por no hacer comentarios sobre esta interrupción pero han confirmado que existen «protocolos en marcha».
A pesar del intento de Francisco por reclamar el título,sus posibilidades son escasas. Aunque Olivia podría haber decidido renunciar al ducado a favor de su hermano, la ley 33/2006 establece claramente que hombres y mujeres tienen igual derecho a heredar títulos nobiliarios sin distinción por sexo.
Tras la muerte del duque, fuentes cercanas confirmaron que el duque había expresado su deseo de que el título fuera para su hijo varón. Las razones dadas para no designar a Olivia como heredera incluyen factores como «la tradición y las responsabilidades asociadas», más allá del simple orden natal.
Dicha supuesta voluntad podría haber motivado la decisión del hijo varón para frenar los trámites. Además, su ausencia en el funeral organizado por Olivia ha suscitado rumores sobre dificultades en su relación.
No obstante, Francisco negó estas especulaciones en declaraciones recientes: «Olivia y yo nos reímos ante este espectáculo. Te aseguro que nuestra familia nunca se romperá por este asunto, ya que estamos unidos y nos queremos».


