Despedida en Madrid
El sábado 17, se llevó a cabo la despedida de Irene de Grecia en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio en Madrid. A este emotivo evento asistieron casi todos los miembros de la familia real, así como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y su esposa, Teresa Urquijo. Irene será enterrada hoy en el cementerio del Palacio de Tatoi, en Atenas, donde pasó su infancia y donde también reposa su hermano Constantino.
La partida de Irene, querida hermana de la reina Sofía y compañera desde los años 80 en el Palacio de la Zarzuela, ha traído a la memoria sus fotografías juveniles, donde se le ve luciendo joyas históricas pertenecientes a la familia real griega. Sin embargo, no volvió a usar tiara tras su exilio con su madre, salvo una excepción notable: durante una cena ofrecida por el rey Juan Carlos en Londres en 1986.
En ese entonces, Irene había comenzado a interesarse por las religiones orientales, buscando llevar una vida más austera. Esto podría haber reflejado su tristeza por el exilio que sufrió su familia. Nacida en Sudáfrica durante la II Guerra Mundial como tercera hija de Pablo y Federica de Grecia, su padre recuperó el trono en 1946 y su hermano le sucedió hasta el derrocamiento monárquico en 1973.
Después del nuevo exilio familiar, Irene acompañó a su madre en diversos viajes alrededor del mundo. Tras el fallecimiento de la reina Federica en 1981, decidió establecerse en Madrid junto a Sofía. En 1986,fundó World In Harmony, dedicada a ayudar a los necesitados. Aunque asistía ocasionalmente a eventos culturales con Sofía y estuvo presente en bodas familiares y acontecimientos reales como la boda del príncipe Leka de Albania en 2016.
A pesar de su sobriedad reconocida, entre finales de los años cincuenta y principios sesenta, Irene deslumbró al llevar las tiaras heredadas de su madre. Durante esa época llena de celebraciones nacionales e importantes eventos sociales, brilló con un estilo ‘bouffant’ y joyas familiares. Las dos tiaras que más frecuentemente lució fueron una circular hecha con diamantes perteneciente a Sofía y otra compuesta por un collar adornado con perlas y diamantes que perteneció a Federica.
Tiaras destacadas
La tiara circular fue originalmente propiedad de Sofía, hermana del Kaiser Guillermo II. Es una pequeña diadema decorada con círculos brillantes, que Sofía usaba junto con un colgante central que Irene prefirió omitir al lucirla. Esta tiara permaneció inactiva durante décadas hasta que fue rescatada por Catalina, hija menor de Sofía.
Irene volvió a usarla para el baile nupcial del rey Constantino y Ana María en Atenas después del matrimonio entre Juan Carlos y Sofía.
Irene también eligió llevar la tiara del collar compuesto por perlas y diamantes hacia finales de los años cincuenta; esta pieza puede ser usada tanto como diadema como collar. Su diseño contemporáneo presenta perlas engastadas entre volutas diamantinas. La reina Federica adquirió esta joya durante un viaje por América.
Colección personal
Irene estrenó este collar durante el bautizo del príncipe Ernesto Augusto en 1954; lo utilizó frecuentemente tanto para visitas oficiales como eventos estatales. Comenzó a usarlo como tiara durante las festividades nupciales entre Juan Carlos y Sofía.
Aunque tras fallecer Pablo se entregaron algunas joyas griegas a Ana María, Irene mantuvo este collar junto con otras piezas significativas para ella.
Lo llevó incluso al baile nupcial celebrado para Beatriz de los Países Bajos.
Una joya constante ha sido un colgante distintivo formado por una gran piedra rosa pálido tipo pera, posiblemente kunzita o topacio; lo ha utilizado desde joven tanto para ocasiones formales como informales.
¿Pasarán estas valiosas piezas algún día a manos de Leonor o Sofía?


