El legado del Palacio de la Zarzuela
Don Juan Carlos dejó España en agosto de 2020 para establecerse en Abu Dabi, dejando atrás su hogar durante casi 60 años, el Palacio de la Zarzuela. Este emblemático lugar no solo es la sede de la Jefatura del Estado, sino también la residencia oficial de la familia real. Construido hace casi 400 años como un pabellón de caza por el rey Felipe IV, las obras comenzaron en 1627 y finalizaron en 1635.
El arquitecto Juan Gómez de Mora fue el encargado del diseño, creando un edificio rectangular con un estilo barroco madrileño. La construcción se completó con tejados de pizarra, galerías porticadas y un jardín italiano que presenta fuentes escalonadas.
Alfonso XIII utilizó el palacio como pabellón de caza. Durante la Guerra Civil, sufrió daños significativos y fue reconstruido en 1958, añadiendo un piso superior a un coste total aproximado de 40 millones de pesetas. Posteriormente, se convirtió en el hogar del rey Juan Carlos.
Este edificio cuenta con una gran escalinata exterior y tres plantas. En la primera planta se encuentran áreas como cocina y despensas; en la segunda están los despachos reales, una biblioteca y zonas comunes. La última planta es más privada e incluye dormitorios y habitaciones para invitados.
A lo largo del tiempo, se añadieron dos anexos al edificio principal. El ala izquierda se transformó en una residencia más amplia para los reyes, mientras que el ala derecha alberga oficinas. Actualmente, doña Sofía reside allí junto a su hermana, la princesa Irene.
Los reyes Felipe y Letizia viven en una zona conocida como la casita del príncipe, situada a unos kilómetros dentro del mismo recinto. Este espacio también cuenta con instalaciones deportivas como piscina y pista de tenis. El rey Juan Carlos incluso mandó construir una zona para practicar equitación para su hija Elena.
Bajo el mandato de Franco, se llevó a cabo la reconstrucción del palacio a finales de los años cincuenta por el arquitecto Diego Méndez. Tras su rehabilitación, Carmen Polo ayudó a decorarlo con muebles y obras artísticas. En los años sesenta, Don Juan Carlos decidió fijar su residencia allí tras casarse con doña Sofía en febrero de 1963.
A pesar del deseo del conde de Barcelona por que su hijo mayor residiera en Estoril tras su matrimonio, don Juan Carlos prefirió quedarse en Madrid. Junto a doña Sofía realizaron modificaciones al edificio para lograr una vida familiar más cómoda. Aunque estaba aislado bajo vigilancia estatal, consideraron que era el lugar perfecto para formar su familia.
Cando asumió el trono en 1975, tuvo la opción de mudarse al Palacio Real en Madrid pero optó por permanecer allí para llevar una vida más normalizada que le permitiera olvidar temporalmente las responsabilidades estatales.


