La conmovedora vida de la princesa Désirée de Suecia

La princesa Désirée dejó un legado marcado por el amor familiar y pérdidas significativas.

enero 25, 2026

Rosa Ballester

Un adiós a la princesa Désirée

La familia real sueca ha dado recientemente el último adiós a la princesa Désirée de Suecia, baronesa Silfverschiöld y hermana mayor del rey Carlos Gustavo. Falleció «pacíficamente en su hogar y rodeada de su familia» a los 87 años. Désirée fue una de las conocidas ‘princesas de la Haga’, un término que une en su desgracia a las tres hermanas mayores del Rey. Alejada de los medios y los asuntos palaciegos, su vida estuvo marcada por el amor familiar, pero también por la inesperada pérdida de su primer amor, una historia poco conocida que apenas se menciona en sus obituarios.

Margaretha, Birgitta, Dèsirée y Christina fueron las hermanas mayores del actual monarca sueco. Marginadas debido a la ley sálica vigente hasta 1980, Carlos Gustavo se convirtió automáticamente en el heredero al trono, dejando a sus hermanas fuera de esta posibilidad. Désirée se formó como profesora de preescolar y fue durante este tiempo cuando conoció a quien le robó el corazón. Sin embargo, esa historia terminaría en tragedia.

A los 17 años, Désirée conoció al conde Greger Lewenhaupt, hermano mayor de un amigo cercano del futuro rey Carlos Gustavo. Su amistad floreció rápidamente en un noviazgo que culminó en compromiso. La boda estaba programada para finales de 1960, pero antes de que pudieran casarse, el aristócrata falleció repentinamente debido a un ataque al corazón mientras esquiaba. Ella tenía solo 22 años en ese momento. Esta pérdida sumió a la familia real sueca en una profunda tristeza que sus padres intentaron aliviar llevándola junto a su hermana Birgitta a un viaje por Estados Unidos.

«Las princesas suecas anhelan escapar de las estrictas convenciones que las rodean», publicaba el Virginia Chronicle durante su visita real en octubre de 1960. «Birgitta es alegre e informal, considerada la más hermosa entre las cuatro princesas suecas; mientras que Désirée es más seria y tímida. Ambas son inseparables», añadían sobre ellas. El periódico también mencionaba que varios casamenteros europeos estaban interesados en encontrar pareja para una Désirée aún sumida en luto.

El rey Balduino de Bélgica lideraba una lista donde incluso figuraba el sha de Persia como posibles pretendientes. «El príncipe heredero Harald de Noruega es elegible, pero no está interesado actualmente», informaban los medios. Además, se mencionaba que Simeón de Bulgaria había sido considerado un acompañante habitual para Désirée.

Désirée y su elección matrimonial

A pesar del interés mostrado por varios pretendientes reales, ninguno resultó ser el elegido para la reservada Désirée. En 1964, tras un breve noviazgo, se casó con el barón Niclas Silfverschiöld, terrateniente del castillo Koberg donde vivió prácticamente alejada del público durante toda su vida. Una anécdota popular ilustra bien su carácter: cuando le preguntaron qué joyas deseaba como regalo nupcial respondió: «No quiero joyas; quiero un tractor. Niclas lo necesita para la granja». La ceremonia tuvo lugar en la Capilla Real de Estocolmo donde lució una tiara brillante y llevó un ramo especial con orquídeas.

A raíz de su matrimonio con un plebeyo, Désirée perdió oficialmente su título como princesa real, aunque mantuvo el tratamiento como baronesa consorte. En una rara entrevista concedida al diario Svensk Damtidning en 2008 expresó: «Ahora me veo solo como madre y esposa; no le doy mucha importancia a mi condición anterior». En 2017 enviudó tras el fallecimiento de Niclas Silfverschiöld.

Deseo por una vida tranquila

Désirée tuvo tres hijos —Carl, Christina-Louise y Hélène— viviendo tranquilamente en Koberg desde donde rara vez participaba activamente en eventos oficiales relacionados con la casa real sueca; sin embargo mantenía cercanía con sus familiares asistiendo ocasionalmente a celebraciones importantes.
A lo largo de su vida nunca buscó ser famosa ni estar bajo los reflectores; prefería disfrutar simplemente «una vida tranquila llena de cacerías familiares».

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