Un adiós a un hogar querido
En un giro inesperado en la vida de la reina Camilla, se ha confirmado que ha decidido vender su apreciada propiedad, Ray Mill House, ubicada en el pintoresco pueblo de Lacock, Wiltshire. Este cambio llega en un momento delicado para la familia real británica, marcada por recientes controversias y desafíos. La mansión, que fue adquirida por Camilla en 1996 por 850.000 libras (aproximadamente 979.000 euros), ha sido durante años su refugio personal y un lugar donde cultivó no solo hortalizas, sino también momentos de paz y reflexión.
Los registros indican que la casa ahora está registrada a nombre de su yerno, Harry Lopes, y del financiero Jake Irwin. Se cree que ambos actúan en representación de los hijos de la reina, Laura Lopes y Tom Parker Bowles. Este movimiento parece ser parte de una planificación financiera más amplia tras el matrimonio con el rey Carlos III, quien había acordado que Camilla mantendría esta propiedad como un espacio privado alejado del escrutinio público.
Construida en 1860 y con un estilo Regencia distintivo, Ray Mill House no es solo una residencia; es un símbolo del pasado reciente de Camilla. Aquí vivió durante su divorcio y fue testigo de momentos significativos en su vida familiar. La casa cuenta con seis habitaciones distribuidas en dos pisos, amplios jardines diseñados por Carlos III e incluso colmenas que producen miel para causas benéficas.
A pesar del cambio en la titularidad, la reina Camilla no parece dispuesta a desvincularse completamente del lugar. Recientemente solicitó al Consejo de Wiltshire permiso para retirar un ciprés deteriorado del jardín, lo que indica su deseo continuo por cuidar este espacio tan significativo para ella. Además, Ray Mill House ha sido escenario de eventos familiares importantes; allí se celebró el banquete de boda de su hija Laura en 2006.
A medida que los precios inmobiliarios continúan aumentando en esa área —actualmente se estima que Ray Mill House tiene un valor aproximado de 2,5 millones de euros— surgen preguntas sobre qué significará esta venta para el futuro personal y emocional de la reina Camilla. Aunque pueda parecer una decisión práctica desde el punto financiero, también representa una transición significativa en su vida privada.


