Un verano en familia para las casas reales
Las familias reales de Europa han encontrado en el concepto de ‘staycation’, o vacaciones en casa, una forma ideal de disfrutar del verano. Este fenómeno, que se traduce como turismo de proximidad, permite a los monarcas desconectar sin necesidad de viajar lejos, optando por sus residencias más queridas y tradicionales. Desde castillos hasta villas privadas, cada familia real tiene su propio rincón especial donde pasar los meses más cálidos del año.
Este año, el palacio de Marivent en Mallorca será el destino estival del rey Felipe VI y la reina Letizia, quienes estarán acompañados por sus hijas Leonor y Sofía. La visita es especialmente significativa para la reina emérita Sofía, ya que será la primera vez que regrese al palacio sin su hermana Irene. Durante su estancia, las obras de renovación del palacio se detendrán temporalmente para no interferir con su descanso. Estas reformas han sido financiadas por el Govern balear y se espera que finalicen en diciembre.
En Dinamarca, la familia real se traslada cada julio al Palacio de Grasten, un histórico edificio barroco que ha sido testigo de las vacaciones estivales desde 1935. Los reyes Federico y Mary continúan esta tradición familiar junto a sus hijos, disfrutando del entorno natural que rodea este emblemático lugar.
La reina Máxima de Holanda ha hecho noticia por su villa privada en Grecia, situada entre Turquía y la costa griega. Este lujoso refugio ha generado controversia debido a los gastos asociados a su construcción y las largas estancias durante el confinamiento por la pandemia. A pesar de estos inconvenientes, sigue siendo un destino predilecto para la familia real holandesa.
Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica también tienen un lugar especial donde pasar sus veranos: la isla francesa de Yeu. Con una población reducida y un ambiente tranquilo, esta isla es el escenario perfecto para disfrutar en familia después de las celebraciones nacionales del 21 de julio.
La familia real sueca ha mantenido viva una tradición centenaria al veranear en el Palacio Solliden desde principios del siglo XX. Este hermoso palacio está rodeado por exuberantes jardines e inspira tranquilidad mientras los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia disfrutan junto a sus hijos y nietos.
Por otro lado, Noruega cuenta con Bygdøy Royal Manor como su residencia veraniega desde hace siglos. Esta granja medieval alberga animales típicos del campo noruego y ofrece un entorno natural ideal para descansar. Este año podría ser especialmente significativo para la princesa Mette-Marit tras someterse a un trasplante pulmonar.
No podemos olvidar el icónico Castillo de Balmoral en Escocia, conocido como uno de los destinos favoritos por Isabel II durante décadas. Ahora bajo el cuidado del rey Carlos III y Camilla, este castillo sigue siendo un símbolo importante dentro del legado real británico.


