Un amor que perdura en el tiempo
Joaquín Sabina, conocido por su discreción en la vida personal, ha dedicado varias de sus canciones a sus grandes amores. Entre ellos destaca Chispa, su primera novia, a quien le compuso la canción «Una de romanos». Otros artistas también han hecho lo mismo con sus parejas, como Víctor Manuel con Ana Belén.
A lo largo de su vida, Joaquín ha mantenido un equilibrio entre hablar de sus amores y proteger su privacidad. Ha tenido varias relaciones significativas, incluyendo dos matrimonios. Su primera esposa fue Lucía Correa, con quien se casó durante su servicio militar en Mallorca. Posteriormente, Lucía tuvo una relación con el famoso cantautor Manolo Tena.
Su actual pareja es Jimena Coronado, una fotógrafa peruana que conoció durante un concierto en Perú. Llevan juntos más de veinticinco años y Jimena mantiene una buena relación con Isabel Oliart, madre de las hijas del artista, Carmela y Rocío.
A pesar del paso del tiempo, Joaquín ha mantenido una buena relación con Chispa. Es importante no confundirla con La Chispa, viuda de Camarón de la Isla. En este caso hablamos de Virtudes Artero, nacida en 1951 y parte del círculo cercano al cantante desde su adolescencia.
Una anécdota que refleja su conexión ocurrió en 2023 cuando Joaquín actuó en Málaga y Chispa estuvo presente. Desde el escenario, él expresó: «Para mí fue mi primer amor, mi primera novia… Yo no he podido ni he querido olvidarla». Luego dedicó todo el concierto a ella e interpretó «Cuando era más joven».
Actualmente, Chispa es catedrática en la Universidad de Cádiz. Ambos recuerdan aquellos días juveniles cuando asistían a fiestas organizadas por ellos mismos. A los 15 años de Joaquín y 12 de Chispa comenzaron a dar pasos hacia adelante en su relación.
A finales de los años 60, Joaquín se trasladó a Granada para estudiar y comenzó una larga correspondencia con Chispa. Sin embargo, ella tuvo que mudarse a Granollers debido al trabajo de su padre. En un gesto romántico, Joaquín apareció allí sin previo aviso y acampó cerca de su casa.
Aunque el padre de Chispa no estaba completamente a favor del romance entre ellos, tampoco se opuso abiertamente como se ha dicho en ocasiones anteriores. No obstante, no facilitó las cosas para que la relación prosperara.
A medida que pasaba el tiempo y tras varios cambios geográficos para Joaquín —incluyendo un exilio temporal en Londres— la relación terminó aunque la amistad perduró con altibajos.
Lamentablemente, Chispa sufrió la pérdida trágica de su hijo debido a un cáncer pulmonar mientras trabajaba en una ONG dedicada a la educación en Perú. Cuando Joaquín se enteró ya era demasiado tarde para asistir al funeral; sin embargo, ofreció sus condolencias y estuvo presente en una celebración organizada para honrar la memoria del hijo perdido.


