Un verano de contrastes
En un mundo donde las redes sociales dictan la percepción de la realidad, el fenómeno del FOMO (Fear of Missing Out) se ha vuelto omnipresente, especialmente durante los meses estivales. La reciente controversia generada por la influencer Fabiana Sevillano ha puesto de relieve una verdad incómoda: no todos disfrutan de tres meses de vacaciones como ella sugiere. Mientras algunos se ven atrapados en el ciclo interminable del scroll en Instagram, otros enfrentan un verano sin escapadas ni momentos idílicos.
Fabiana Sevillano, conocida por su contenido viral en TikTok, afirmó que este agosto sería un mes para disfrutar y hacer planes, insinuando que «la gente» goza de largas vacaciones. Esta declaración resonó con fuerza y provocó reacciones inmediatas entre quienes no comparten esa experiencia veraniega. Muchos usuarios se sintieron identificados con la frustración de no poder vivir el verano soñado que las redes parecen mostrar.
La psicóloga María Bernardo advierte sobre los efectos negativos del uso intensivo de redes sociales durante el verano. Según sus estudios, esta práctica puede afectar tanto la percepción corporal como el bienestar emocional, especialmente entre los jóvenes. «Las redes son un escaparate cuidadosamente seleccionado», explica Bernardo, subrayando que lo que vemos online rara vez refleja la realidad cotidiana.
Ante esta situación, surge una nueva filosofía: el JOMO (Joy of Missing Out), que promueve encontrar alegría en perderse eventos y desconectarse del ruido digital. Esta mentalidad invita a valorar lo que realmente tenemos y a disfrutar del presente sin comparaciones dañinas. «A veces dejamos de disfrutar lo que sí tenemos por querer lo que vemos en pantalla», añade Bernardo.
No es necesario renunciar completamente a las redes sociales; más bien se trata de establecer límites saludables. Silenciar cuentas que generan ansiedad o recordar que nadie comparte momentos tristes son pasos importantes hacia una mejor salud mental. La desconexión total también puede ser liberadora: poner el móvil en modo avión durante unas horas puede ser un acto radicalmente positivo para reconectar con uno mismo y con el entorno real.
A medida que avanzamos hacia un futuro donde las imágenes perfectas dominan nuestras pantallas, es crucial recordar que cada uno vive su propia realidad. El lujo no siempre está en compartir cada momento; a veces reside simplemente en disfrutarlo sin filtros ni expectativas externas.


