Cómo evitar que el calor arruine tus noches de sueño en septiembre

Descubre cómo combatir las altas temperaturas y mejorar tu calidad del sueño este septiembre.

Cómo evitar que el calor arruine tus noches de sueño en septiembre

septiembre 7, 2026

Rosa Ballester

El dilema del sueño en septiembre

Con la llegada de septiembre, muchos se enfrentan a un desafío inesperado: las altas temperaturas que persisten tras el verano pueden afectar gravemente la calidad del sueño. A medida que los días se acortan y las rutinas cambian, el cuerpo humano lucha por adaptarse a un nuevo ciclo circadiano, lo que puede resultar en noches inquietas y agotadoras.

Según Francisco Gómez, experto en Psiconeuroinmunología de Palasiet Wellness Clinic & Thalasso, el organismo humano sigue un ritmo circadiano que regula no solo el sueño, sino también la temperatura corporal. Este ritmo es crucial para garantizar un descanso reparador. Sin embargo, cuando las temperaturas nocturnas permanecen elevadas, este proceso se ve comprometido. «No es solo una cuestión de incomodidad; estamos interfiriendo con los cambios fisiológicos necesarios para dormir bien», explica Gómez.

Preparar adecuadamente el dormitorio puede marcar una gran diferencia. Ventilar la habitación antes de acostarse y optar por ropa de cama ligera son pasos fundamentales. Materiales como el lino o algodón percal son ideales frente a los sintéticos. Además, tomar una ducha templada antes de dormir puede ayudar a regular la temperatura corporal sin causar efectos adversos como la vasoconstricción.

Después de experimentar una mala noche de sueño, muchas personas cometen errores que agravan la situación. Acostarse más tarde o levantarse al mediodía parecen soluciones lógicas pero son contraproducentes. Gómez sugiere que si decides hacer una siesta, esta debe ser corta y no demasiado tarde para no interferir con el sueño nocturno.

A medida que se acumulan semanas con horarios irregulares durante el verano, es vital restablecer rutinas saludables desde principios de septiembre. Acostarse entre las 22:00 y 23:00 horas y levantarse entre las 6:00 y 7:00 horas ayuda a sincronizar nuevamente el reloj biológico. La exposición a luz natural por la mañana también juega un papel crucial en este proceso.

A pesar de seguir todos estos consejos, hay momentos en que las condiciones climáticas extremas pueden dificultar un buen descanso nocturno. «Es importante ser realistas; incluso haciendo todo correctamente, algunas noches serán difíciles debido al calor», concluye Gómez. La clave está en facilitarle al organismo adaptaciones saludables ante estas circunstancias adversas.

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