Encuentra la calma en el trabajo
A veces, el trabajo puede sentirse abrumador y es fácil perder la concentración. Una breve sesión de yoga de diez minutos puede ser justo lo que necesitas para reiniciar tu cuerpo y mente. A continuación, te presentamos una serie de ocho posturas que te ayudarán a estirar, reducir el estrés acumulado y aclarar tus pensamientos para tomar decisiones más efectivas.
Practicar yoga en la oficina no siempre depende del tiempo disponible, sino de la comodidad que se siente al hacerlo. Los movimientos amplios pueden resultar incómodos en un entorno laboral, pero hay estiramientos discretos que puedes realizar sin llamar demasiado la atención, proporcionando un gran alivio después de largas horas sentada.
Esta secuencia es perfecta para realizar en el trabajo porque es rápida, no requiere esterilla y se enfoca en las caderas, la zona lumbar, los hombros, el pecho y las muñecas. Estos son los músculos más afectados por estar sentado durante mucho tiempo.
Los beneficios incluyen una reducción del dolor y rigidez corporal, así como una mejora en la circulación, postura y claridad mental para hacer tu jornada laboral más productiva. Un consejo útil: mantén los pies apoyados en el suelo durante tu práctica (y también mientras trabajas) para evitar tensión lumbar.
Rotaciones de cuello
Si sientes tensión en el cuello y los hombros por mirar hacia adelante a la pantalla, este estiramiento alivia esa incomodidad. Siéntate erguida y baja la barbilla hacia el pecho. Gira lentamente la cabeza hacia la derecha y haz una pausa; luego repite hacia la izquierda. Realiza varias repeticiones.
Postura del gato-vaca sentada
Esta postura ayuda a contrarrestar los efectos negativos de estar sentado mucho tiempo. Siéntate erguida sujetándote a los reposabrazos o colocando las manos sobre tus muslos. Inhala arqueando tu espalda mientras alejas los hombros de las orejas; luego exhala redondeando tu columna y bajando la barbilla hacia el pecho. Repite este movimiento.
Estiramientos de muñecas y dedos
Si pasas mucho tiempo escribiendo o usando el ratón, este ejercicio sencillo puede aliviar considerablemente la tensión en tus antebrazos y dedos. Con los brazos extendidos hacia adelante como si estuvieras en Chaturanga, separa bien los dedos con las palmas hacia abajo. Respira profundamente antes de cerrar los puños suavemente; repite varias veces.
Apertura de pecho con apoyo en la silla
Este movimiento corrige una postura encorvada al estar frente al teclado al estirar tus músculos pectorales. Sientate erguida, lleva las manos hacia atrás sujetándolas a ambos lados del respaldo de tu silla; aleja los hombros de las orejas mientras sacas el pecho hacia adelante arqueando ligeramente tu espalda. Respira profundamente antes de relajar.
Inclinación lateral
Ayuda a prevenir molestias al inclinarse para usar un portátil. Apoya tu brazo derecho sobre el reposabrazos o sujétate del borde del asiento con esa mano; levanta el brazo izquierdo hacia arriba e inclínalo lentamente hacia la derecha manteniendo esta posición durante algunas respiraciones antes de cambiar al lado opuesto.
Giro espinal sentado
Llevar a cabo giros durante tu jornada laboral puede ofrecerte un descanso mental necesario frente a la pantalla. Gira hacia tu izquierda sujetándote del reposabrazos izquierdo o del exterior del muslo izquierdo con tu mano derecha; mira por encima del hombro izquierdo manteniendo esta posición durante unas respiraciones antes de repetirlo al otro lado.
Círculos de tobillo
Este pequeño movimiento mejora la circulación sanguínea en las piernas y combate rigidez en pantorrillas y tobillos. Levanta un pie del suelo dibujando círculos con tus dedos para estirar ese tobillo; luego baja ese pie e intenta lo mismo con el otro pie. Para fortalecer tu abdomen, contrae esa zona reclinándote ligeramente sobre tu silla mientras levantas ambos pies simultáneamente girando tus tobillos antes de bajarlos nuevamente.
Flexión hacia adelante de pie
No necesitas un escritorio ni mucho espacio para este estiramiento que ayuda a aliviar tensiones lumbares. De pie, inclínate desde las caderas llevando tus manos a tus muslos o al borde del escritorio o incluso al suelo si es posible; flexiona las rodillas según necesites dejando caer suavemente cabeza y cuello mientras respiras profundamente varias veces antes de volver lentamente a ponerte erguida.


