Entrenamiento y edad: una combinación crucial
La percepción sobre el ejercicio físico ha cambiado drásticamente con el tiempo, especialmente cuando se trata de mujeres mayores de 45 años. La entrenadora personal Patricia Vera, del canal Malagaentrena, destaca que la clave para mantener un cuerpo saludable no radica en realizar ejercicios agresivos, sino en encontrar un equilibrio que permita conservar la masa muscular y mejorar la calidad de vida.
Uno de los conceptos más debatidos es el entrenamiento en ayunas. A pesar de su popularidad, Vera aclara que este enfoque puede no ser tan efectivo como se cree. Aunque puede aumentar la oxidación de grasas durante la actividad física, esto no garantiza una pérdida significativa de grasa a largo plazo. La efectividad depende del tipo e intensidad del ejercicio, así como del estado físico individual.
A partir de los 45 años, las mujeres experimentan cambios hormonales significativos que afectan su metabolismo y recuperación. Durante la perimenopausia y menopausia, pueden surgir problemas como insomnio o mayor sensibilidad al estrés, lo que complica aún más el panorama para quienes buscan mantenerse activas. Según Vera, lo que podría ser un simple trote matutino para una persona joven podría traducirse en fatiga extrema o malestar para una mujer en esta etapa.
Vera recomienda optar por actividades de baja a moderada intensidad como caminar a buen ritmo o realizar ejercicios técnicos suaves. Estas prácticas permiten mantener una conversación durante el ejercicio sin llegar al agotamiento extremo. Por otro lado, los entrenamientos intensos realizados sin haber comido previamente pueden resultar contraproducentes.
Entre los errores más comunes está la creencia errónea de que entrenar en ayunas automáticamente conduce a una mayor pérdida de peso. Además, muchas personas descuidan su hidratación o saltan comidas importantes tras el ejercicio. Vera enfatiza que es esencial nutrir adecuadamente al cuerpo después del entrenamiento para optimizar resultados.
Cada mujer tiene necesidades únicas basadas en su historia personal y estado físico actual. Por ello, Vera aboga por un enfoque personalizado donde se priorice primero establecer hábitos saludables antes de añadir complejidades como el ayuno o rutinas intensivas. Esto incluye asegurar suficiente descanso y nutrición adecuada.
A medida que las mujeres atraviesan esta etapa vital, es fundamental adoptar un enfoque equilibrado hacia el ejercicio y la alimentación. Patricia Vera concluye que “el mejor protocolo no es necesariamente el más agresivo”, sino aquel que permite disfrutar del proceso mientras se mantiene una buena salud física y mental.


