El secreto del entrenamiento excéntrico: cómo cuidar tus rodillas después de los 50

Descubre cómo el entrenamiento excéntrico puede transformar tu salud articular después de los 50 años.

El secreto del entrenamiento excéntrico: cómo cuidar tus rodillas después de los 50

junio 9, 2026

Marc VIllanueva

La importancia del entrenamiento excéntrico

Con el paso de los años, nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios que pueden afectar nuestra movilidad y calidad de vida. A partir de los 50, la pérdida de masa muscular y la disminución en la elasticidad de los tendones son comunes, lo que puede llevar a un aumento en las molestias articulares. Sin embargo, un enfoque innovador en el ejercicio está ganando popularidad: el entrenamiento excéntrico.

A diferencia del trabajo concéntrico, donde los músculos se acortan durante el esfuerzo, el entrenamiento excéntrico se centra en alargar los músculos mientras generan fuerza. Este tipo de ejercicio no solo mejora la capacidad del músculo para absorber cargas, sino que también fortalece los tendones y mejora su capacidad para transmitir fuerza.

Henrry Rodríguez, Fitness Manager de ZEM Wellness Clinic Altea, explica que este método genera una mayor tensión mecánica sobre músculos y tendones. Por su parte, Alberto de Juan Rodríguez, fisioterapeuta experto en readaptación deportiva, resalta que esta técnica es especialmente útil para prevenir lesiones y abordar problemas como las tendinopatías.

Las mujeres a partir de los 50 años enfrentan desafíos únicos debido a factores como la menopausia, que afecta la calidad del colágeno y la salud articular. La falta de estímulo adecuado puede hacer que las articulaciones toleren peor las cargas diarias. Aquí es donde entra en juego el entrenamiento excéntrico.

Este tipo de ejercicio ayuda a mejorar la tolerancia a la carga y fortalece la musculatura necesaria para mantener un control articular efectivo. Como resultado, muchas personas experimentan menos molestias, más estabilidad y una mayor facilidad para realizar actividades cotidianas.

No es necesario contar con equipamiento sofisticado para beneficiarse del entrenamiento excéntrico. Ejercicios simples como sentadillas lentas o descensos controlados desde un escalón son ideales para empezar. La clave radica en realizar estos movimientos con atención al control y sin apresurarse.

De Juan sugiere ejercicios adicionales como el puente de glúteos excéntrico o peso muerto con descenso lento. Lo importante es evitar movimientos explosivos; más bien se debe priorizar un descenso controlado que permita al cuerpo adaptarse adecuadamente.

A menudo se comete el error de introducir demasiada carga o repeticiones desde el inicio. Es fundamental permitir que los tendones se adapten gradualmente al nuevo régimen de ejercicios; una progresión demasiado rápida puede resultar perjudicial.

Rodríguez enfatiza que no se trata solo de castigar al cuerpo con cargas pesadas; más bien se busca enseñarle a tolerar mejor las fuerzas cotidianas mediante movimientos lentos y controlados.

A largo plazo, incorporar el entrenamiento excéntrico puede tener efectos significativos en nuestra calidad de vida. Desde recuperar seguridad al caminar hasta facilitar subir y bajar escaleras con confianza, este enfoque no solo mejora nuestro rendimiento físico sino también nuestra autonomía y movilidad general.

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Marc VIllanueva

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Especializado en crónica social y televisión, siempre atento a las historias que se mueven entre bambalinas. Disfruto analizando cómo se construye la imagen pública de los famosos y qué hay realmente detrás.

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