El auge del Pilates entre mujeres maduras
En los últimos años, el Pilates ha ganado popularidad como una opción de ejercicio ideal para mujeres que superan los 45 años. Este método no solo se enfoca en la tonificación muscular, sino que también promueve la movilidad y el bienestar general, convirtiéndose en una herramienta esencial para enfrentar los cambios físicos que trae la edad.
Según Javier Murolas, experto en Pilates de ZEM Wellness Clinic Altea, este tipo de entrenamiento es especialmente beneficioso a medida que las mujeres envejecen. A partir de esta edad, el cuerpo experimenta una serie de transformaciones naturales: disminución de masa muscular, rigidez articular y pérdida de flexibilidad. El Pilates aborda estos problemas al fortalecer los músculos estabilizadores y mejorar el equilibrio, lo cual es crucial para prevenir lesiones.
Aquellas que deciden iniciar su camino en el Pilates deben tener en cuenta ciertas adaptaciones. Murolas recomienda comenzar con sesiones utilizando máquinas como el Reformer, ya que estas ofrecen un soporte adicional y permiten un control más preciso del movimiento. Esto reduce significativamente el riesgo de lesiones y facilita la adaptación a cada ejercicio.
Uno de los errores más frecuentes entre las principiantes es intentar avanzar demasiado rápido sin dominar primero las bases. La técnica correcta es fundamental; realizar movimientos sin control puede resultar contraproducente e incluso doloroso. Por ello, Murolas enfatiza la importancia de comenzar con ejercicios simples y concentrarse en la calidad sobre la cantidad.
A menudo se escucha que después de cierta edad es imposible mejorar aspectos como la flexibilidad o la fuerza. Sin embargo, este mito ha sido desmentido por expertos: el Pilates es accesible para todas las edades y niveles físicos. Las mejoras pueden notarse en tan solo cuatro a seis semanas si se practica regularmente.
A diferencia de otras disciplinas más intensas que prometen resultados inmediatos, el Pilates requiere paciencia y constancia. Los cambios son progresivos pero reales; muchas mujeres reportan alivio inmediato en tensiones musculares o una mayor flexibilidad desde las primeras clases. Con dedicación continua, se pueden lograr mejoras significativas en fuerza profunda y alineación postural.
No hay duda: empezar a practicar Pilates después de los 45 no debe verse como un último recurso sino como una decisión proactiva hacia un estilo de vida saludable. Con cada clase, las participantes descubren un cuerpo más fuerte y flexible, capaz de enfrentar mejor las exigencias diarias. Lo único necesario es dar ese primer paso hacia un nuevo capítulo lleno de bienestar.


