Descubre la postura de la paloma: el yoga que transforma tu bienestar después de los 45

La postura de la paloma se revela como una solución eficaz para aliviar tensiones acumuladas tras los 45 años.

Descubre la postura de la paloma: el yoga que transforma tu bienestar después de los 45

mayo 15, 2026

Carolina Millares

La revolución del yoga para mayores de 45 años

A medida que cumplimos años, nuestro cuerpo comienza a manifestar tensiones y rigideces que antes no conocíamos. Esto es especialmente cierto para aquellos que pasan largas horas sentados. La buena noticia es que el yoga ofrece soluciones efectivas, y una de las más destacadas es la postura de la paloma, conocida en sánscrito como Eka Pada Rajakapotasana.

Según José Ballesta, director de la Escuela Yogah en Orihuela Costa, esta postura no solo ayuda a abrir las caderas, sino que también estira los glúteos profundos y alivia las molestias lumbares. «La tensión acumulada por el sedentarismo puede ser liberada con esta práctica», afirma Ballesta. Sin embargo, es crucial realizarla correctamente para evitar lesiones.

A partir de los 45 años, la movilidad articular puede verse comprometida. Por ello, forzar una apertura intensa puede resultar contraproducente. «Adaptar no significa hacer menos; significa hacerlo de manera más inteligente», enfatiza Ballesta. Para facilitar esta postura, se recomienda usar un bloque o cojín bajo la cadera del lado flexionado. Este soporte ayuda a mantener una pelvis nivelada y evita tensiones innecesarias en rodillas y sacro.

Es fundamental escuchar a nuestro cuerpo mientras practicamos yoga. Las señales como doler punzante en la rodilla o presión excesiva en la cadera indican que se está forzando demasiado. «La postura debe sentirse intensa pero nunca dolorosa», aclara Ballesta. Esta distinción entre intensidad y dolor es esencial para disfrutar plenamente de los beneficios del yoga.

Para quienes encuentran difícil ejecutar la paloma clásica, existe una variante más accesible: la figura 4 tumbada. Esta opción permite obtener un estiramiento similar sin poner presión sobre las articulaciones ni requerir equilibrio.

Durante la práctica de la paloma, el cuerpo tiende a defenderse generando tensión involuntaria. Aquí es donde entra en juego la respiración lenta y profunda. Este tipo de respiración ayuda a disolver gradualmente cualquier resistencia acumulada durante el mantenimiento de la postura.

Practicar adecuadamente la postura de la paloma puede ser transformador después de los 45 años. Al liberar tensiones acumuladas en las caderas, se experimenta un alivio notable en toda el área lumbar y una sensación generalizada de ligereza en las piernas. No se trata solo del ejercicio físico; es un viaje hacia un bienestar integral que mejora nuestra calidad de vida.

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Carolina Millares

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Soy periodista especializada en actualidad del corazón, televisión y celebridades, siempre buscando el lado humano detrás de cada historia. Me encanta observar, escuchar y contar lo que otros pasan por alto. Fuera de las redacciones disfruto del café con amigas y de pasear cerca del mar.

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