Un nuevo enfoque para un abdomen fuerte
En la búsqueda de un abdomen tonificado, muchos han caído en la trampa del ejercicio tradicional: los crunches. Sin embargo, José Ruiz, reconocido entrenador personal y fundador de Malagaentrena, está revolucionando esta visión. Según él, a partir de los 45 años, es crucial cambiar el enfoque hacia el entrenamiento del core.
Ruiz explica que el problema con los crunches es que se centran únicamente en el recto abdominal, la parte más superficial del abdomen. Esto puede llevar a problemas como dolor lumbar y mala postura. “El core real abarca mucho más que eso”, aclara Ruiz. Este sistema incluye músculos que estabilizan no solo la columna vertebral, sino también la pelvis y el tronco.
El transverso abdominal actúa como una faja natural profunda, mientras que los oblicuos ayudan en la rotación y estabilización del tronco. Además, músculos como los multífidos y erectores espinales son esenciales para mantener una columna estable. “Entrenar el core no se trata solo de flexionar; implica aprender a resistir movimientos y controlar la respiración”, enfatiza Ruiz.
Aquellos que buscan fortalecer su core sin recurrir a crunches pueden optar por ejercicios adaptados como la plancha frontal o el bird dog. Estos movimientos enseñan al cuerpo a alinearse correctamente y a controlar la estabilidad mientras se mueven las extremidades. El dead bug, por su parte, ayuda a mantener una zona lumbar estable mientras se alternan brazos y piernas.
Ruiz propone comenzar con ejercicios de respiración y activación antes de pasar a movimientos más complejos. “El objetivo inicial no es fatigar, sino controlar”, dice. La técnica adecuada es fundamental; si aparece dolor o pérdida de control durante un ejercicio, es necesario ajustar inmediatamente.
A menudo se piensa que un abdomen marcado es sinónimo de salud o fuerza en el core. Sin embargo, Ruiz aclara que esto no siempre es cierto: “Puedes tener un core fuerte pero no tener un abdomen visible si hay grasa cubriéndolo”. Por lo tanto, después de los 45 años, lo esencial debería ser desarrollar un abdomen funcional en lugar de uno estéticamente atractivo.


