Un regreso a la rutina lleno de desafíos
Con la llegada de septiembre, muchas mujeres mayores de 45 años se enfrentan a un reto inesperado: el aumento de peso. Según la nutricionista clínica Kateryna Chaykovska, este fenómeno no es simplemente una consecuencia del mes en sí, sino que es el resultado de una combinación de factores que se intensifican tras las vacaciones.
El regreso al trabajo y a las responsabilidades familiares puede generar un nivel elevado de estrés, lo que afecta negativamente tanto la alimentación como los hábitos de sueño. Chaykovska señala que este estrés provoca un aumento en los niveles de cortisol, una hormona que, cuando se mantiene elevada durante períodos prolongados, puede contribuir al aumento de peso, especialmente en la zona abdominal.
A esto se suma el hecho de que muchas mujeres atraviesan por etapas como la perimenopausia o menopausia, donde hay una disminución natural en los estrógenos. Esta reducción hormonal no solo favorece la acumulación de grasa abdominal, sino que también dificulta el control del apetito y el metabolismo.
A menudo, tras las vacaciones, existe una tendencia a intentar compensar los excesos con dietas restrictivas. Sin embargo, Chaykovska advierte que uno de los errores más comunes es intentar comer demasiado poco. Este enfoque puede llevar a un ciclo insostenible donde el hambre aumenta y eventualmente resulta en un abandono total del régimen alimenticio.
Además, es crucial mantener una ingesta adecuada de proteínas para preservar la masa muscular. La nutricionista enfatiza que perder músculo dificulta aún más el control del peso y sugiere establecer horarios regulares para las comidas y priorizar alimentos frescos sobre ultraprocesados.
En lugar de enfocarse únicamente en perder peso rápidamente, Chaykovska propone adoptar hábitos saludables sostenibles. Esto incluye planificar comidas con antelación, incorporar más verduras y legumbres en la dieta y retomar gradualmente el entrenamiento físico. La clave está en cuidar mejor del metabolismo y no aplicar estrategias obsoletas que funcionaban a edades más jóvenes.
Aunque septiembre puede ser un mes complicado para muchas mujeres mayores de 45 años debido a factores hormonales y estresantes, no es inevitable ganar peso. Con una gestión adecuada del estrés, descanso suficiente y atención a la alimentación equilibrada, es posible mantener e incluso mejorar la composición corporal durante esta etapa vital.


