La importancia del suelo pélvico en la salud femenina
El suelo pélvico es una de las áreas menos discutidas en la salud de las mujeres, pero su cuidado se vuelve crucial a partir de los 40 años. Con el descenso natural de los niveles de estrógenos, que ocurre con la edad, se produce un debilitamiento del colágeno y la elastina en esta zona. Esto puede llevar a problemas como incontinencia urinaria y disfunciones sexuales, afectando no solo el bienestar físico sino también la confianza y vida social.
Según Salvador Martín, fisioterapeuta especializado en fisioterapia deportiva, ignorar el estado del suelo pélvico puede resultar en disfunciones crónicas tras la menopausia. La atrofia muscular provoca que los órganos internos pierdan soporte adecuado, lo que puede traducirse en síntomas incómodos y embarazosos para muchas mujeres.
Una forma efectiva de prevenir estos problemas es incorporar ejercicios específicos a la rutina diaria. El pilates se destaca como una disciplina integral que trabaja no solo el suelo pélvico, sino también otros músculos clave como el transverso abdominal y el diafragma. A continuación, se presentan cinco ejercicios esenciales:
- Pelvic tilt (basculación pélvica): Este ejercicio ayuda a movilizar la zona lumbosacra y reconocer la posición neutra de la pelvis.
- Shoulder bridge (puente sobre hombros): Considerado uno de los más completos, este ejercicio utiliza la gravedad para facilitar una contracción efectiva del suelo pélvico.
- Dead bug (bicho muerto): Desafía al núcleo mientras activa el suelo pélvico como freno ante movimientos extremidades.
- Side kick (patada lateral): Fortalece glúteos y rotadores de cadera, contribuyendo a un suelo pélvico más estable.
- Chest lift (elevación de tronco controlada): Enseña a gestionar adecuadamente la presión abdominal sin comprometer el suelo pélvico.
A pesar de las buenas intenciones, muchas mujeres cometen errores que pueden perjudicar sus esfuerzos por fortalecer esta área. Entre ellos se encuentran:
- Aguantar la respiración durante los ejercicios.
- Confundir apretar con empujar hacia abajo.
- Mantener una tensión excesiva en los músculos del suelo pélvico.
- Cortar la orina al ir al baño, lo cual puede causar infecciones urinarias y desprogramar reflejos naturales.
Para obtener resultados óptimos, es recomendable realizar entre tres y cuatro sesiones semanales enfocadas en estos ejercicios. Las mejoras suelen notarse entre seis y ocho semanas después de comenzar un programa constante. Invertir tiempo ahora no solo mejora tu calidad de vida presente sino que también te prepara para enfrentar mejor los cambios que vienen con la edad.


