Recupera tu práctica de yoga con una rutina sencilla
Con el inicio de septiembre, muchos se encuentran con el reto de retomar hábitos saludables tras las vacaciones. En este contexto, José Ballesta Ballesteros, director de la Escuela Yogah en Orihuela, propone una solución accesible: una rutina de yoga de solo 20 minutos que ayuda a suavizar la transición hacia un estilo de vida más activo.
Ballesta enfatiza que el objetivo no es alcanzar el nivel físico anterior en pocos días, sino evitar que el cuerpo llegue completamente inactivo a las primeras clases del nuevo curso. Esta práctica breve está diseñada para mantener el contacto con la actividad física sin exigir demasiado desde el principio.
La rutina comienza con tres saludos al sol A y tres saludos al sol B, movimientos fundamentales que activan todo el cuerpo. A continuación, se incorporan posturas como triángulos laterales, árbol y guerrero 3. Este enfoque progresivo permite que los practicantes vayan despertando su cuerpo sin sobrecargarlo.
Para finalizar esta sesión corta pero efectiva, se recomienda dedicar cinco minutos a pranayama y savasana. Estas prácticas no solo ayudan a asentar lo trabajado durante la sesión, sino que también promueven un estado mental más tranquilo antes de enfrentar las responsabilidades diarias.
Según Ballesta, elegir el momento adecuado para realizar esta rutina es crucial. Sugiere levantarse una hora antes y practicar en ayunas o después de una bebida caliente. Este enfoque maximiza los beneficios calmantes del yoga justo antes de comenzar las actividades cotidianas.
Aunque reconoce que 20 minutos pueden parecer insuficientes para una práctica completa, Ballesta asegura que son mucho mejores que permanecer inactivo. La clave está en la constancia; realizar estos breves ejercicios diariamente puede ser más efectivo a largo plazo que sesiones largas esporádicas.
No esperes más para volver a tu esterilla. Con esta sencilla rutina diaria, puedes construir un puente entre tus vacaciones y un regreso completo al yoga. Recuerda: lo importante no es la perfección en cada postura, sino establecer un hábito sostenible que te mantenga conectado con tu práctica.

