Un evento inolvidable
La prensa internacional quedó maravillada al calificarla como la boda más costosa de la historia, aunque el Duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, padre de la novia, nunca reveló el gasto exacto, que se estimó en alrededor de 20 millones de pesetas. Este enlace fue uno de los más cercanos a una ceremonia real que España vivió con la familia real en el exilio.
Cayetana tenía como madrina a la Reina Victoria Eugenia. La ceremonia se llevó a cabo el día de la Hispanidad, coincidiendo con la fecha elegida por Don Juan y Doña Mercedes para su boda en Roma en 1935. Los Duques de Barcelona fueron los padrinos del matrimonio, y algunos lo compararon con la histórica boda de la Reina Isabel de Inglaterra, celebrada poco después.
El enlace tuvo lugar en uno de los escenarios más impresionantes: el altar mayor de la Catedral de Sevilla, reservado solo para miembros de la realeza. Hasta ese momento, solo Pedro de Orleans y la Infanta Esperanza de Borbón se habían casado allí. El Duque de Alba hizo todo lo posible para que su hija, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, duquesa de Montoro, y Luis Martínez de Irujo Artazcoz pudieran intercambiar votos en ese altar tan especial. Era uno de los deseos más profundos de Cayetana.
El amor entre Cayetana y Luis
Toda la boda fue excepcional. Desde el principio quedó claro que se trataba realmente del amor verdadero, algo poco común entre la nobleza en aquella época. Cayetana y Luis se conocieron un año antes a través de un amigo común durante un baile y rápidamente surgió una conexión especial. Cuatro meses después, Luis le propuso matrimonio a Cayetana y ella aceptó sin dudarlo.
El Duque se encargó meticulosamente del evento, enviando 3.000 invitaciones. Sevilla se transformó en un escenario mágico durante una época sombría; además, hicieron donativos a los necesitados según el deseo expreso de la novia.
El 12 de octubre de 1947, Cayetana salió del Palacio de Dueñas en un coche andaluz tirado por mulas adornadas con arreos blancos. La novia eligió un vestido inspirado en el estilo «New Look» creado por Christian Dior, confeccionado por Flora Villareal. El vestido era elaborado con raso natural y encaje del siglo XVIII.
Cayetana lució una imponente tiara hecha con perlas y brillantes, perteneciente a Eugenia de Montijo. El Duque vistió su uniforme ceremonial mientras que Luis optó por un frac elegante; años después, Cayetana recordaría lo guapo que lucía su esposo aquel día.
Bendición papal y celebración solidaria
La misa fue oficiada por el Arzobispo Marcelino Olaechea e incluyó representantes reales como el Infante Alfonso e Infantas Mercedes e Isabel; sin embargo, no hubo representación del régimen franquista debido a las diferencias políticas con el Duque.
Los Condes fueron los padrinos del enlace junto al propio Duque y Duquesa.
Antes del intercambio matrimonial, recibieron también la bendición papal.
Después del ritual nupcial disfrutaron en el Palacio De Dueñas donde Perico Chicote organizó un banquete servido por 18 chefs y más de 100 camareros. En honor a su compromiso social,Cayetana solicitó que mil comidas fueran distribuidas entre los pobres, mientras su padre pagaba 5.000 pesetas a las parejas que también contrajeron matrimonio ese mismo día en Sevilla.
Poco después del banquete visitaron la Basílica De La Macarena para rezar antes partir hacia Londres donde comenzaron una luna miel que les llevaría por Europa y América durante seis meses; al regresar ya esperaban su primer hijo.


