El calor del verano: ¿un enemigo silencioso para nuestra salud mental?

El aumento de las temperaturas estivales puede afectar gravemente nuestra salud mental; descubre cómo manejarlo.

El calor del verano: ¿un enemigo silencioso para nuestra salud mental?

septiembre 5, 2026

Rosa Ballester

Impacto del calor en la salud mental

Con la llegada del verano, muchos esperan disfrutar de días soleados y actividades al aire libre. Sin embargo, el aumento de las temperaturas puede tener efectos adversos en nuestra salud mental. La Dra. Ana Isabel Sanz, psiquiatra y directora del Instituto Psiquiátrico Ipsias, advierte que el calor no solo afecta nuestro cuerpo, sino también nuestro cerebro.

Según la Dra. Sanz, el calor altera el funcionamiento cerebral, generando una sensación de malestar y estrés que activa el eje del cortisol y la adrenalina. Esta respuesta es una reacción natural ante lo que el organismo percibe como una amenaza. Durante estos períodos calurosos, los niveles de serotonina y dopamina tienden a disminuir, mientras que la impulsividad puede aumentar significativamente.

La psiquiatra explica que existe un mecanismo específico detrás de esta irritabilidad veraniega. En situaciones de estrés térmico, el cerebro redistribuye su energía, priorizando áreas relacionadas con la regulación térmica como el hipotálamo. Esto puede llevar a una disminución en los recursos disponibles para funciones cognitivas más complejas como el razonamiento y el autocontrol.

No obstante, el calor no es el único culpable. Durante los meses estivales, muchas personas experimentan problemas para dormir debido a las altas temperaturas y cambios en sus rutinas diarias. La Dra. Sanz señala que la falta de sueño contribuye a un estado generalizado de cansancio e irritabilidad, creando un círculo vicioso donde cada aspecto negativo se alimenta mutuamente.

No todos son igualmente vulnerables al impacto del calor sobre su salud mental. Los niños pequeños y los ancianos son más susceptibles debido a sus sistemas reguladores menos eficientes. Además, aquellos con condiciones preexistentes como depresión o trastornos bipolares pueden enfrentar un mayor riesgo de recaída durante estos meses calurosos.

A pesar de estos desafíos, hay formas efectivas de gestionar los efectos negativos del calor en nuestra salud mental. La terapia cognitivo-conductual se presenta como una herramienta valiosa para abordar pensamientos catastrofistas relacionados con las altas temperaturas y sus consecuencias sobre nuestro bienestar emocional.

Ajustar nuestras expectativas y aceptar las limitaciones impuestas por el clima puede ser clave para mantener un equilibrio emocional durante este periodo.

A medida que nos adentramos en los meses más cálidos del año, es crucial reconocer cómo estas condiciones pueden afectar nuestra salud mental. Con estrategias adecuadas y una comprensión clara de lo que ocurre dentro de nuestro cuerpo y mente durante este tiempo, podemos disfrutar plenamente del verano sin dejar que el calor se convierta en un enemigo silencioso.

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