Cambios en el cabello tras el parto: lo que debes saber

Descubre cómo afectan los cambios hormonales al cabello tras dar a luz.

noviembre 12, 2025

Rosa Ballester

Transformaciones capilares durante y después del embarazo

El cabello, al igual que otras partes del cuerpo, experimenta significativos cambios durante el embarazo y el posparto. Las variaciones hormonales asociadas a la gestación no solo afectan la piel, sino que también impactan de manera notable la salud capilar. Muchas mujeres observan que su pelo se vuelve más fuerte, brillante y abundante durante el embarazo, pero meses después del parto, pueden enfrentar una caída repentina y preocupante.

Esta pérdida de cabello es común y no debe causar alarma. Sin embargo, es posible prevenirla cuidándose adecuadamente durante el embarazo y siguiendo ciertas pautas relacionadas con la alimentación, el cuidado del cabello y la suplementación. La dermatóloga y tricóloga Cristina Romera, junto con Claudia Bernárdez, especialista en tricología y directora de clínica AB Derma en Madrid, explican cómo hacerlo.

«El cabello sufre muchos cambios durante el embarazo debido a las hormonas como los estrógenos y progesterona», señala la doctora Bernárdez. Ella añade que «estas hormonas favorecen el crecimiento del cabello, reduciendo así su caída. Por esta razón, durante el embarazo notamos un crecimiento más continuo e incluso acelerado». Además, menciona que «la producción de hormonas andrógenas disminuye, lo cual también beneficia al cabello».

Esa melena abundante es consecuencia del equilibrio hormonal presente en la gestación. Sin embargo, esta situación es temporal. «En lugar de seguir su ciclo normal de caída del 10% cada cierto tiempo, durante nueve meses ha crecido casi sin parar», explica Bernárdez. Al finalizar este periodo, las caídas acumuladas se producen cuando las hormonas regresan a sus niveles normales. También advierte que «el estrés asociado al parto y los cambios en nuestro cuerpo tras dar a luz contribuyen a este fenómeno».

La caída posparto se conoce médicamente como efluvio telógeno y resulta ser una consecuencia directa de este reajuste hormonal. «Durante el embarazo, los cambios hormonales benefician al cabello; por lo general hay menos caída y se ve más denso y brillante», comenta la doctora Romera. Esto ocurre principalmente por un aumento en los estrógenos que prolongan la fase de crecimiento capilar.

No obstante, tras dar a luz se produce un descenso brusco de estos niveles hormonales lo que provoca que el cabello retome su ciclo natural. Así comienza una fase de caída más pronunciada conocida como efluvio telógeno postparto; esto es fisiológico y temporal», aclara Romera.

Suele comenzar entre dos a cuatro meses después del parto y generalmente dura entre tres a seis meses. Es fundamental entender que esta pérdida no es permanente; eventualmente el cabello recuperará su ritmo habitual de crecimiento aunque puede manifestarse de diferentes maneras en cada mujer.

A pesar de ser un proceso natural, muchas mujeres viven esta caída con angustia. «Aunque gran parte no se puede evitar, podemos cuidar nuestra salud especialmente durante el embarazo para minimizarla», sostiene Bernárdez. Lo esencial es llevar un estilo saludable: controlar peso adecuado, mantener una buena alimentación e intentar cuidar nuestra musculatura.
Después del nacimiento del bebé hay que sobrevivir como se pueda; idealmente sería dormir bien y mantener una dieta equilibrada. Aunque aún así puede haber pérdida capilar será menos significativa», agrega.

No hay necesidad de espaciar los lavados por miedo a aumentar la caída; al contrario: es importante seguir una rutina adecuada para fortalecer la fibra capilar. El lavado regular no incrementa la pérdida ya que solo cae aquel pelo ya en fase de desprendimiento», asegura Romera.

Aunque pueden ser útiles en algunos casos específicos tras dar a luz, no son imprescindibles para todas las mujeres. La doctora Romera destaca que la caída postparto es un proceso fisiológico; una dieta variada suele proporcionar todos los nutrientes necesarios para recuperar la salud capilar.
Sin embargo pueden surgir deficiencias como hierro o vitamina D si las reservas han disminuido o si hay lactancia prolongada; aquí sí podrían ayudar los suplementos pero siempre bajo supervisión profesional.

Si la pérdida persiste o resulta excesiva es recomendable consultar con un especialista. «Es crucial asegurarse de que haya recrecimiento completo para considerar normal esta situación», concluye Bernárdez. Si notas caídas significativas sería prudente realizar análisis para descartar problemas como anemia o alteraciones tiroideas posparto.»

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