Un homenaje a la memoria de Cayetana Fitz-James Stuart
El 2026 se perfila como un año significativo para la familia Alba, marcado por el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, la XVIII duquesa de Alba. En este contexto, su hijo, Cayetano Martínez de Irujo, ha decidido rendir homenaje a su madre con el lanzamiento de su nuevo libro titulado La última duquesa, que saldrá a la venta el próximo 25 de marzo. Este trabajo no solo busca recordar la vida y legado de una figura icónica, sino también abordar las complejas dinámicas familiares que han surgido desde su fallecimiento en 2014.
Desde el fallecimiento de Cayetana, las relaciones entre sus hijos han estado marcadas por tensiones constantes. Sin embargo, tras su reciente boda con Bárbara Mirjan, Cayetano había vislumbrado un posible acercamiento familiar. Lamentablemente, esta aparente armonía se vio truncada durante las festividades navideñas cuando él y su esposa decidieron no asistir a la celebración en el Palacio de Liria. A pesar de esto, en una reciente entrevista con El Mundo, Cayetano ha adoptado un tono conciliador respecto a sus hermanos: «He pagado muy caro ser el escogido por mi madre», reflexionó.
A lo largo de la conversación, Cayetano no escatimó en críticas hacia su hermano mayor, Carlos. «Un primogénito debe tener generosidad con el resto de sus hermanos», afirmó al referirse a cómo se ha manejado la herencia familiar. Además, lamentó no haber heredado ciertos títulos nobiliarios que consideraba parte del legado materno: «Carlos no quiso» hacerse cargo como ella había deseado.
Cayetano también compartió detalles sobre su infancia difícil y carente del afecto que necesitaba. Esta experiencia le ha llevado a ser un padre diferente con sus propios hijos: Luis y Amina. «Les he dado todo el afecto que yo no tuve», confesó mientras hablaba sobre cómo sus hijos han prosperado profesionalmente en Londres.
En La última duquesa, Cayetano incluye relatos personales y anécdotas sobre su madre contadas desde diversas perspectivas familiares. Describe a Cayetana como una mujer carismática pero también como una madre exigente: «No era perfecta, pero fue única». Entre los episodios destacados se encuentra un retrato fallido realizado por Picasso y las tensiones provocadas por Jesús Aguirre, segundo marido de la duquesa.


