Un viaje a Consuegra
En Consuegra, es fácil dejarse llevar por el espíritu quijotesco y recordar la famosa frase «En un lugar de la Mancha». Este pintoresco pueblo, popularizado recientemente por la obra de Amenábar, es conocido por sus molinos de viento, que se alzan majestuosamente en el paisaje. Aunque el castillo local es interesante, los verdaderos protagonistas son estos gigantes que nos transportan a la obra maestra del Siglo de Oro (1605), aunque su historia se remonta aún más atrás. Se sabe que Chinchilla de Montearagón, un tesoro escondido en Albacete, recibió permiso para construir uno en 1330.
Aquí, en este rincón toledano a menos de dos horas de Madrid, encontramos no uno ni dos, sino doce molinos restaurados gracias al esfuerzo comunitario. Entre ellos destacan Sancho, que conserva maquinaria del siglo XVI, y Rucio, como su burro. También están el Caballero del Verde Gabán y Clavileño, todos con nombres inspirados en el Quijote. Sin duda, este lugar es nuestro particular Kinderdijk, similar a los famosos molinos holandeses.
Los molinos están dispuestos sobre el cerro Calderico, donde aprovechan las corrientes de aire para girar sus aspas. Su silueta blanca destaca contra el cielo azul y dibuja una imagen única en la llanura manchega. Aunque carecen del mar griego de Mykonos, estos molinos fueron vitales para transformar el cereal en harina cuando no había agua suficiente para mover otros tipos de molinos.
Historia del Castillo y los Molinos
Cuando se construyeron los molinos modernos para su uso industrial, ya existía en este cerro el castillo de la Muela, cuyos orígenes se remontan a una fortaleza musulmana del siglo X. Este castillo fue cedido por Alfonso VIII a la Orden de San Juan para frenar el avance musulmán. Rodeado por una doble muralla y cuatro torres, dentro se pueden observar interesantes elementos como un sistema antiguo de abastecimiento de agua y una capilla. Curiosamente, aquí murió Diego Rodríguez,hijo del Cid Campeador, durante una batalla contra los almorávides.
Lugares Imperdibles en Consuegra
Aparte del cerro Calderico, vale la pena explorar el pueblo para visitar la iglesia de San Juan Bautista, construida en 1567 con un estilo fortificado característico. También está la iglesia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz (siglo XVIII), famosa por su fachada barroca blanca y cúpula visible desde lejos. Junto a ella se encuentran las escaleras que llevan hasta los molinos.
No podemos olvidar mencionar la plaza España, corazón vital del pueblo consaburense —nombre derivado de Consabura durante la época romana— donde se pueden admirar edificios históricos con arquitectura típica manchega y castellano-mudéjar. Destacan aquí el ayuntamiento con su reloj solar y el edificio de los Corredores que alberga el Museo Arqueológico Municipal.
Cultura Gastronómica Local
Aparte de sus atractivos turísticos históricos, Consuegra también ofrece experiencias culinarias únicas. La casa de La Tercia fue antiguamente residencia de altos dignatarios religiosos; hoy solo queda un torreón como testigo silencioso del pasado. Además, hay una impresionante presa romana construida entre los siglos I-IV d.C., destacando por ser una obra monumental con 587 metros.
No te pierdas El Alfar, un antiguo taller alfarero convertido ahora en restaurante donde podrás degustar platos típicos como migas o chuletillas lechal mientras disfrutas del ambiente histórico que lo rodea.


