Descubre el encanto escondido de Benalauría, un pueblo bereber en la serranía de Ronda

Benalauría es un pueblo auténtico lleno de historia, belleza natural y tradiciones que enamoran a quienes lo visitan.

noviembre 4, 2025

Marc VIllanueva

Un pueblo con alma bereber en la Málaga profunda

Benalauría puede parecer un típico pueblo blanco andaluz, pero posee una identidad única. Situado muy cerca de Júzcar, el famoso pueblo azul de los Pitufos, este rincón del valle del Genal destaca por su autenticidad y belleza natural. Es un paraíso oculto en la comarca de la Serranía de Ronda, a solo 30 kilómetros de Ronda, famosa por su impresionante Tajo de 100 metros de profundidad y su arquitectura majestuosa.

Al recorrer sus calles estrechas y laberínticas con trazado árabe, se siente la historia y tradición del lugar. Casas blancas adornadas con flores, puertas antiguas de madera y plazas acogedoras conforman un paisaje pintoresco. La plaza mayor, con su fuente central y edificios señoriales, es escenario habitual para eventos como las festividades de Moros y Cristianos cada agosto. Desde aquí, las vistas son espectaculares desde cualquier punto del pueblo.

Subiendo por la calle Alta se encuentra el Museo Etnográfico, una iniciativa local que ofrece una mirada profunda a la vida tradicional del pueblo. Ubicado en una antigua almazara de tres siglos de antigüedad —que funcionó hasta los años sesenta— permite acercarse a un molino de aceite original con prensa de madera de castaño. Además, exhibe herramientas agrícolas tradicionales como trillos, arados y utensilios para la elaboración artesanal del queso.

Desde Benalauría, situado a 667 metros sobre el nivel del mar entre bosques frondosos, se puede divisar claramente la costa africana en días despejados. El río Genal atraviesa el valle formando un paisaje lleno de vida donde crecen castaños —más allá del norte— y quejigos protegidos como parte del arbolado singular. La autenticidad rural predomina en este enclave donde aún perviven tradiciones ancestrales.

El origen bereber del pueblo es evidente en su estructura blanca y sus nombres históricos. Los pueblos Hawwara, Maggila, Saddina o Nafza llegaron al valle en el siglo VIII dejando huella en las laderas mediante bancales irrigados por manantiales. Tras la conquista cristiana en 1485 y sucesivos cambios políticos y sociales —como la expulsión de los moriscos tras las revueltas— Benalauría sufrió periodos de abandono hasta ser repoblada por gentes provenientes del Guadalquivir y Sierra Morena.

A lo largo del siglo XVIII florecieron actividades agrícolas como el cultivo cerealista, vitivinícola y olivarero; construyéndose entonces muchas edificaciones emblemáticas aún visibles hoy día. La historia también estuvo marcada por momentos dramáticos durante las guerras contra Francia. En tiempos recientes, el éxodo rural llevó a una reducción significativa en su población —de más de mil habitantes en 1950 a menos de cuatrocientos hoy— pero ha resurgido gracias al ecoturismo y las pequeñas industrias artesanales.

Pese a su tamaño reducido, Benalauría mantiene vivo su espíritu emprendedor mediante cooperativas dedicadas a forja, cerámica o gastronomía local. Su Feria anual de Artesanía y Gastronomía —que celebra desde 1999 cada diciembre— atrae visitantes interesados en productos artesanales, talleres culturales y actividades socioculturales que reflejan su vitalidad comunitaria.

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Marc VIllanueva

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Especializado en crónica social y televisión, siempre atento a las historias que se mueven entre bambalinas. Disfruto analizando cómo se construye la imagen pública de los famosos y qué hay realmente detrás.

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