Un adiós lleno de amor y recuerdos
El pasado 15 de enero, la princesa Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía y del rey Constantino, falleció a los 83 años, dejando un legado significativo en el ámbito social. Su vida estuvo marcada por su dedicación a causas benéficas, especialmente a través de la Fundación Mundo en Armonía, que presidió hasta 2024. La princesa pasó sus últimos años rodeada del cariño familiar en el Palacio de la Zarzuela, donde su hermana Sofía estuvo siempre a su lado durante sus momentos más difíciles.
Cuarenta días después de su partida, familiares y amigos se reunieron para rendir homenaje a Irene en un memorial celebrado en la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio, un lugar que ya había acogido un responso previo por la princesa antes del traslado de sus restos mortales a Atenas. Este evento fue encabezado por la reina Sofía, quien estuvo acompañada por sus hijas, las infantas Cristina y Elena, así como por su sobrina Alexia y dos de los hijos de esta última.
Victoria Federica, única nieta presente en este emotivo acto, también mostró su apoyo al núcleo familiar que se vistió con atuendos oscuros como símbolo del luto. Sin embargo, los reyes Felipe y Letizia no pudieron asistir debido a compromisos oficiales fuera de Madrid.
El memorial no solo reunió a familiares cercanos; también asistieron amigos entrañables que han estado al lado de la reina Sofía durante décadas. Entre ellos se encontraba Piru Urquijo, una destacada figura social madrileña cuya amistad con Irene data desde hace muchos años. Otros rostros conocidos que hicieron acto de presencia fueron Carlos Zurita, junto con su hija María; la princesa Ana de Francia; el rey Simeón de Bulgaria; así como figuras del mundo cultural como el actor Antonio Resines.
A lo largo del evento se vivieron momentos cargados de emoción mientras los asistentes compartían anécdotas sobre Irene y recordaban su impacto positivo en las vidas ajenas. La conexión entre las familias reales griega y española fue palpable durante este homenaje lleno de amor y respeto hacia una mujer que dedicó su vida al servicio social.
A medida que los asistentes se despidieron tras el memorial, quedó claro que el legado dejado por Irene perdurará no solo entre sus seres queridos sino también entre aquellos cuyas vidas tocó con su bondad. La familia real continúa mostrando unidad ante la adversidad mientras rinden tributo a quienes han marcado sus historias personales.


