La amenaza del golpe de calor
Con la llegada del verano, las temperaturas se disparan y con ellas el riesgo de sufrir un golpe de calor, una condición médica que puede ser mortal si no se actúa a tiempo. La Dra. Socorro Martínez Ríos, jefa de Urgencias del Hospital Universitari Dexeus, advierte sobre la creciente incidencia de este problema durante los meses más calurosos del año. «Cada verano atendemos a pacientes que han ignorado los primeros síntomas y llegan en estado grave», señala.
El golpe de calor se produce cuando el cuerpo no puede regular su temperatura interna, alcanzando niveles peligrosos que pueden superar los 40°C. Esto provoca alteraciones en el sistema nervioso, manifestándose a través de síntomas como confusión, convulsiones o pérdida de conciencia. A diferencia del agotamiento por calor, donde la temperatura corporal no suele superar los 38°C y los síntomas son menos severos, el golpe de calor requiere atención médica inmediata.
La Dra. Martínez Ríos destaca varias señales alarmantes que deben ser tomadas en serio: «Alteraciones del estado mental, dificultad para hablar, desmayos o convulsiones son indicativos claros de un golpe de calor». Además, otros síntomas como calambres musculares y piel caliente pueden aparecer antes de que la situación se agrave.
Un aspecto interesante es cómo el género influye en la susceptibilidad al golpe de calor. Las mujeres tienden a sudar menos rápidamente que los hombres debido a una mayor capa de grasa subcutánea. Esto puede resultar en una acumulación peligrosa del calor interno durante episodios extremos. La Dra. Martínez Ríos explica que esto es especialmente relevante durante la perimenopausia y menopausia, donde las mujeres experimentan cambios hormonales adicionales que pueden complicar su respuesta al calor.
La prevención es clave para evitar situaciones críticas relacionadas con el calor extremo. La Dra. recomienda beber agua constantemente y no esperar a sentir sed para hidratarse adecuadamente: «Es vital mantenerse hidratado especialmente durante las horas más calurosas». También aconseja evitar actividades físicas intensas bajo el sol directo y optar por ejercicios suaves en horarios frescos.
A menudo pasados por alto, ciertos medicamentos pueden agravar la deshidratación o dificultar la regulación térmica del cuerpo. Medicamentos como antidepresivos o diuréticos deben ser revisados con un médico antes del verano para asegurar una adecuada gestión ante olas de calor.
Si se sospecha un golpe de calor, actuar rápidamente es crucial: «Llama al 112 inmediatamente e inicia medidas para enfriar al afectado mientras llega ayuda», aconseja la especialista. Llevar a la persona a un lugar fresco y aplicar agua fría son pasos esenciales hasta recibir asistencia profesional.
A medida que las olas de calor se vuelven más frecuentes e intensas debido al cambio climático, todos debemos estar alerta ante esta amenaza silenciosa pero peligrosa. La Dra. Martínez Ríos concluye: «Vale más equivocarse tratando un agotamiento por calor como si fuera un golpe de calor que no actuar».


