Un homenaje a los grandes del periodismo
En una semana marcada por la pérdida de dos figuras emblemáticas del periodismo español, la reina Letizia ha reafirmado su compromiso con la profesión que una vez ejerció. Su presencia en las capillas ardientes de Fernando Ónega y Raúl del Pozo no solo fue un gesto de apoyo hacia sus amigos y colegas, sino también una declaración de amor hacia el periodismo.
Durante su intervención en la clausura del Máster en Reporterismo Internacional, organizado por RTVE y la Universidad de Alcalá de Henares, Letizia recordó su trayectoria como periodista y los momentos cruciales que vivió cubriendo eventos históricos. Desde el desastre del Prestige hasta los atentados del 11-S, su experiencia le otorgó una perspectiva única sobre el papel fundamental que desempeñan los reporteros en nuestra sociedad.
En un mundo donde la inteligencia artificial avanza rápidamente, la reina Letizia hizo hincapié en que hay aspectos insustituibles en el trabajo periodístico. «El reportero que siente lo que otros viven», afirmó, «tiene habilidades que van más allá de lo técnico». La capacidad para observar y analizar situaciones complejas es algo que las máquinas aún no pueden replicar.
Con un tono esperanzador pero realista, Letizia instó a los graduados a abrazar su vocación con pasión y ética. «Bienvenidos a una profesión que se extingue», advirtió, citando a Rosa María Calaf. Sin embargo, también subrayó la importancia vital del buen informador: «Los cínicos no tienen cabida en este oficio».
A medida que concluyó su discurso, dejó claro que aunque el panorama mediático está cambiando drásticamente, siempre habrá espacio para aquellos periodistas comprometidos con contar historias auténticas y significativas. La reina Letizia se mostró optimista respecto al futuro de quienes decidan dedicarse al reporterismo: «Es una profesión necesaria y extremadamente valiosa para explicar lo que somos y cómo somos».


